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Cómo cuidar la memoria después de los 60: las claves que señalan los especialistas

Actividad física, vínculos sociales, hidratación y nuevos aprendizajes forman parte de las recomendaciones para preservar las capacidades cognitivas durante el envejecimiento.

La memoria puede cambiar con el envejecimiento, como olvidar dónde se dejaron objetos, tardar en recordar nombres o tener una palabra “en la punta de la lengua”. Sin embargo, especialistas y organismos coinciden en que hábitos pueden ayudar a preservar la salud cerebral y reducir el riesgo de deterioro cognitivo.

No existe un alimento, ejercicio o suplemento que garantice mantener intacta la memoria. El National Institute on Aging (NIA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan un enfoque que combine actividad física, alimentación equilibrada, descanso, vínculos sociales y control de factores cardiovasculares.

Entre las recomendaciones aparece sostener una dieta variada, con verduras, frutas, cereales integrales, legumbres y pescado, siguiendo patrones como la dieta mediterránea o MIND. Los expertos aclaran que no hay un alimento capaz de “mejorar la memoria” por sí solo, sino que importa la calidad de la alimentación a largo plazo.

La actividad física también resulta central. El NIA aconseja al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado, adaptado al estado de salud de cada persona. Caminar, bailar, nadar o hacer ejercicios de fuerza y equilibrio son alternativas.

Otro hábito clave es estimular el cerebro mediante nuevos aprendizajes, lectura, idiomas, instrumentos musicales o actividades que exijan atención y razonamiento. El organismo advierte que aún no existe evidencia suficiente para asegurar que las aplicaciones de “entrenamiento cerebral” produzcan los mismos beneficios que las intervenciones cognitivas estudiadas.

Mantener una vida social activa puede favorecer la salud cognitiva, mientras que dormir entre siete y nueve horas por noche contribuye al aprendizaje, la atención y la consolidación de recuerdos.

La hidratación es otro aspecto relevante, especialmente porque con la edad puede disminuir la sensación de sed. No existe una cantidad universal de agua: depende del clima, la actividad física, la alimentación y el estado de salud.

Finalmente, la OMS recomienda evitar el tabaco y reducir el consumo perjudicial de alcohol. También resulta importante controlar la presión arterial, la diabetes y el colesterol, revisar medicamentos y atender dificultades auditivas o visuales. El cuidado de la memoria, concluyen los especialistas, depende de un conjunto de hábitos saludables más que de soluciones aisladas.

Con información de La Nación

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