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"Estamos viviendo un industricidio en el país"

El economista e investigador del Conicet, Martín Schorr, analizó en diálogo con La Brújula 24 el escenario que atraviesa Argentina tras decisiones como la salida de Whirlpool de la producción nacional.

En el aire de La Brújula 24, Martín Schorr, economista, docente universitario e investigador del Conicet, ofreció una radiografía cruda del presente económico argentino, en un contexto marcado por el cierre de empresas, la caída del empleo y la reciente decisión de la empresa Whirlpool de dejar de producir en el país.

El entrevistado comenzó respondiendo una inquietud que atraviesa a muchos: cómo pueden convivir, según los datos oficiales, crecimiento económico con pérdida de empleo y reducción del aparato productivo. “Ese es el debate hoy, pero no justamente por los números que sacó el INDEC. En realidad, el número de crecimiento que se presenta es muy tramposo, porque tiene que ver casi enteramente con el crecimiento del sector financiero.”

Schorr dijo que si se excluye la actividad financiera, lo que aparece es “un cuadro heterogéneo, pero generalizado en promedio de recesión”, lo cual impacta en actividades de alta generación de empleo como comercio, industria y construcción. Desde su óptica, los resultados recientes están fuertemente asociados a “dos procesos que yo creo que son como un combo letal para este tipo de actividades, llamémosle más mercado internista”. Según enumeró, “el primero es cómo se depreció nuestro salario”, mientras que en paralelo existe “un proceso de apertura económica muy fuerte, muy brusco, en un contexto de ausencia total de política industrial”, sumado a un incremento de costos que “hace que producir en la Argentina sea prácticamente prohibitivo”.

Consultado sobre la posibilidad de que el crecimiento de algunos sectores derrame sobre el resto de la economía, Schorr fue categórico: “Para mí no”. Y agregó dos argumentos: la escasa generación de empleo de las actividades "hoy ganadoras", especialmente aquellas vinculadas a hidrocarburos, litio y minería; y el hecho de que “cuando uno mira lo que exporta Argentina, no salimos del recurso natural”, sin encadenamiento con industria ni servicios tecnológicos locales. “Me parece que es claro que eso no va a llegar nunca a la economía”, dijo, remarcando además que estos sectores “están controlados por capitales fuertes, muy transnacionalizados”.

A lo largo del análisis, el economista sostuvo que Argentina transita una estructura dual: por un lado, negocios financieros y actividades primarias orientadas al mercado mundial; aunque por el otro están comercio, construcción e industria, todos golpeados por un mercado interno “pulverizado”. “Es paradójico tener un número supuesto de crecimiento, pero en realidad te esconde esta recesión y esta heterogeneidad”, expresó. Según sus cálculos, la caída acumulada de empleo asciende a casi 250.000 puestos, “con la tercera parte explicado por destrucción de empleo en el espacio industrial”.

Schorr también trazó comparaciones internacionales ante la consulta sobre casos exitosos basados en recursos naturales, como Noruega, Australia o Finlandia. Y explicó por qué esos modelos no son replicables sin políticas activas: “Noruega armó toda una política industrial estatal muy interesante y hoy tiene un núcleo industrial y de ciencia y tecnología que abastece al sector petrolero. Australia hizo algo similar y la industria forestal de Finlandia terminó en Nokia”. A diferencia de esos países, dijo, en Argentina “no tenés al recurso natural articulado ni con la industria ni con los servicios”, a la vez que la población es mucho más numerosa, lo que impide que estas actividades absorban el empleo necesario. “El único sector que va a lograr generar algún tipo de efecto positivo tiene que ver con la cuestión industrial”, sostuvo.

Por otra parte, destacó que el debate global cambió y que hoy muchos países discuten seriamente la importancia de la política industrial. “Si vos te comparás con China, no sos competitivo en nada”, reconoció. Pero advirtió que “no es que los chinos quieren entrar a este tipo de mercados en todo tipo de producto”, y planteó que un país como Argentina podría escoger “cinco o seis sectores” para fortalecerlos estratégicamente. Sin embargo, remarcó que “en este contexto económico es inviable eso” por los costos de producción, la falta de financiamiento y el derrumbe del mercado interno.

Hacia el tramo final de la entrevista, Schorr se mostró especialmente preocupado por la velocidad del deterioro industrial. “Tengo una mirada pesimista”, dijo. “Es un industricidio esto que estamos viviendo en Argentina, el tema ahora es que las tendencias son demasiado rápidas”. Puso como ejemplo períodos como la convertibilidad y el macrismo, donde se observaron procesos similares pero menos acelerados que los actuales. Y advirtió: “Destruirla, desmantelarla, o que empresarios industriales después de muchísimos años se reconviertan en importadores de productos de afuera, me parece que es un tema muy preocupante”.

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