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Malvinas, ONU, Trump y el riesgo para Argentina por su alineamiento con Estados Unidos

El especialista en Derecho Internacional Alejandro Marinello analizó en La Brújula 24 el pedido estadounidense para eliminar el Comité de Descolonización de Naciones Unidas. Cuestionó una reciente abstención argentina y advirtió sobre las contradicciones que enfrenta el país en su reclamo de soberanía.

Foto ilustrativa generada con IA.

Por Juan Luis Tucat, redacción de La Brújula 24 (@TucatJuan)

La decisión del gobierno de Donald Trump de solicitar la disolución del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas abrió un interrogante para la política exterior argentina: ¿Qué sucede cuando el principal aliado del gobierno de Javier Milei propone eliminar uno de los organismos donde históricamente se mantiene vigente el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas?

Para analizar el alcance de esta iniciativa, Alejandro Marinello, docente de Derecho Internacional de la Universidad Nacional del Sur y analista internacional, dialogó con el programa "Nunca es Tarde", de La Brújula 24, y advirtió sobre las consecuencias de acompañar determinadas posiciones de Washington.

"Hay veces que tener un alineamiento automático nos genera alguna encerrona que termina siendo contradictoria con nuestras tradiciones y posiciones históricas", sostuvo.

El especialista explicó que el Comité de Descolonización fue creado en 1961 para supervisar la aplicación de la Resolución 1514, aprobada un año antes por la Asamblea General de Naciones Unidas y considerada uno de los principales instrumentos jurídicos del proceso de descolonización mundial.

En el caso argentino, destacó especialmente la Resolución 2065 de 1965, que reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido e instó a ambas naciones a negociar una solución pacífica. "Se trata de un conflicto de soberanía entre dos Estados, es decir, el Reino Unido y la Argentina, que tienen una exhortación a que se sienten a negociar el tema de soberanía", explicó.

Marinello recordó que ese documento establece que deben contemplarse los intereses de los habitantes de las islas, una distinción fundamental frente al argumento británico de la autodeterminación.

La abstención argentina que generó cuestionamientos

Uno de los puntos más críticos de su análisis estuvo relacionado con una votación reciente en la Cuarta Comisión de Naciones Unidas, encargada de cuestiones políticas especiales y de descolonización.

El 15 de octubre se aprobó un proyecto de resolución sobre formas contemporáneas de colonialismo por 85 votos a favor, 49 en contra y 23 abstenciones.

Mientras países que históricamente acompañaron el reclamo argentino por Malvinas, como Brasil, México, Uruguay y Sudáfrica, votaron favorablemente, la Argentina decidió abstenerse. "Países que históricamente han acompañado el reclamo argentino con relación a la soberanía y a la disputa que hay sobre Malvinas votaron a favor. Nosotros nos abstenemos", cuestionó.

Javier Milei y Donald Trump.

Para Marinello, la decisión respondió a una orientación política y no a un error de la diplomacia nacional. "Yo no creo que eso sea un error de nuestra diplomacia, sino que se ha hecho para no confrontar y para seguir la línea que marcó el gobierno de Trump", afirmó.

El especialista consideró que este tipo de posicionamientos puede generar contradicciones con una estrategia diplomática que durante décadas se apoyó en el respaldo internacional y las resoluciones de Naciones Unidas.

¿Puede Trump conseguir la eliminación del comité?

Pese a la preocupación que despierta la iniciativa estadounidense, Marinello consideró poco probable que prospere.

Explicó que el Comité Especial de Descolonización fue creado por la Asamblea General y que solamente ese órgano tiene la facultad de decidir su disolución. "No creo que vaya a tener mucho rodaje. Quien creó este comité es la Asamblea General y quien deberá derogarlo y extinguirlo sería la propia Asamblea General", señaló.

Además, recordó que en ese ámbito cada país cuenta con un voto, independientemente de su poder económico o militar, por lo que Estados Unidos necesitaría reunir una mayoría que actualmente no parece acompañar su propuesta.

De todas maneras, interpretó el pedido como parte de una política más amplia de cuestionamiento a los organismos multilaterales.

En ese sentido, defendió el papel histórico de Naciones Unidas en los procesos de independencia de numerosos territorios y planteó una reflexión sobre sus limitaciones. "Aun con todas las limitaciones que tiene Naciones Unidas, ¿Cómo sería el mundo si no existiera?", preguntó.

Según advirtió, sin esos mecanismos internacionales prevalecería "sin ningún tipo de limitaciones ni restricciones, ni jurídicas ni morales, la ley del más fuerte".

La importancia de los aliados regionales

El análisis también abordó las transformaciones del escenario internacional, la competencia entre Estados Unidos y China y la necesidad de que la Argentina construya una política exterior que trascienda las afinidades entre gobiernos.

En particular, Marinello destacó la importancia de sostener vínculos estratégicos con los países vecinos, tanto para la cuestión Malvinas como para los desafíos vinculados con el Atlántico Sur y la Antártida. "Yo sigo insistiendo en que nada de la política exterior que plantee la Argentina puede hacerse sin la concurrencia de voluntades e intereses con nuestros vecinos", expresó.

En ese marco, mencionó especialmente a Chile y la posibilidad de profundizar mecanismos de cooperación frente a las reivindicaciones territoriales superpuestas en el continente antártico. Para el especialista, la diplomacia argentina debe apoyarse en relaciones estables, acuerdos regionales y una estrategia de largo plazo que no dependa exclusivamente de los vínculos políticos circunstanciales.

"No hay que dejar de defender la multilateralidad y las reglas, no como un capricho dogmático, sino como el reaseguro de fijar pautas de relación sobre bases jurídicas y aceptadas por todos, y que no sea la fuerza la que prevalezca", remarcó.

La advertencia de Marinello deja planteada una contradicción para el gobierno argentino: cómo profundizar su alianza con Estados Unidos sin debilitar los instrumentos diplomáticos y jurídicos que históricamente han sostenido el reclamo de soberanía sobre Malvinas.

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