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Superó un cáncer, fue operada de urgencia y ahora necesita ayuda para recuperarse

Marcela atraviesa una complicada recuperación después de una intervención intestinal en el Penna. Asegura que su obra social no le cubre los insumos médicos porque fue atendida en un hospital público.

La vida de Marcela María de los Ángeles Ale volvió a cambiar drásticamente en septiembre, cuando una complicación intestinal la obligó a pasar nuevamente por el quirófano. Después de haber superado un cáncer diagnosticado en 2022, hoy enfrenta una infección posoperatoria, la posibilidad de otra intervención y una situación económica que le impide afrontar los gastos indispensables para su recuperación.

La mujer, vecina de Bahía Blanca, decidió hacer pública su historia y solicitar colaboración porque necesita bolsas de colostomía, curaciones frecuentes y una alimentación especial. Según explicó, no puede trabajar debido a su estado de salud y, aunque cuenta con obra social, asegura que no está recibiendo la cobertura necesaria.

"Si me compro las bolsas, que son carísimas y tienen que ser transparentes, no me puedo alimentar", expresó al describir las dificultades que atraviesa.

Su historia clínica comenzó en 2022, cuando ingresó a una intervención quirúrgica por una obstrucción intestinal. Durante la operación, los médicos descubrieron un tumor canceroso que no había sido advertido inicialmente. "Cuando abrieron, encontraron un tumor. Estuve con quimioterapia durante 12 meses. Me dieron el alta y estuve bárbara hasta este año", recordó.

Sin embargo, el 25 de septiembre pasado debió ingresar por la guardia del Penna debido a fuertes dolores e inflamación alrededor de la bolsa de colostomía. Los primeros estudios no fueron concluyentes, por lo que los profesionales solicitaron una tomografía que permitió detectar dos hernias y una eventración que estaban comprimiendo el intestino.

Marcela permaneció internada en observación hasta que su cuadro se agravó y los médicos resolvieron operarla de urgencia. "Me tenían que operar sí o sí. Lo hicieron por la colostomía que ya tenía, porque era el único lugar por donde podían entrar. Me cortaron diez centímetros de intestino infartado y necrosado. O sea, estaba todo muerto eso", relató.

Después de la intervención comenzaron nuevas complicaciones. Según explicó, hoy atraviesa una infección en la zona operada y presenta dificultades relacionadas con la malla quirúrgica que le colocaron durante el procedimiento. "Ahora estoy pasando por una superinfección porque tengo un intestino que está sobreexpuesto por la cirugía. Todas las deposiciones, lamentablemente, tocan la zona donde tuvieron que trabajar los médicos", detalló.

También manifestó su preocupación por la posibilidad de regresar al quirófano. "Encima me pusieron una malla que, aparentemente, mi cuerpo no está tolerando. Todavía corro el riesgo de tener que volver a operarme", señaló.

La situación requiere cuidados permanentes. Marcela necesita bolsas de colostomía transparentes para controlar sus deposiciones y advertir eventuales complicaciones, como la presencia de sangre. Y la cantidad que utiliza varía diariamente. Algunos días necesita dos, otros hasta cinco, mientras que las curaciones de las heridas quirúrgicas deben realizarse entre tres y cuatro veces por jornada.

A esta necesidad se suma una dieta estricta que, de acuerdo con su testimonio, resulta difícil de sostener económicamente.

Uno de los aspectos que más le preocupa es la falta de cobertura de los insumos por parte de su obra social, OSPASA. Marcela aseguró que la entidad le informó que no podía hacerse cargo de los elementos necesarios para su recuperación porque la operación fue realizada de urgencia en el Penna y no en una institución privada perteneciente a su red de prestadores. "Obra social tengo, pero no se hacen cargo porque me operaron de urgencia en un hospital público", manifestó.

Según su relato, le explicaron que no podía reclamar la provisión de los elementos porque no había sido intervenida en el Hospital Español, en Maternidad ni por profesionales vinculados con la cobertura.

Más allá de las dificultades económicas, Marcela reconoció que también atraviesa un momento emocional complejo, agravado por la incertidumbre sobre su evolución y las limitaciones que le impone su estado físico. "Aparte estoy pasando un momento emocionalmente malo y eso también me perjudica. Es algo que no puedo controlar", expresó.

Sin posibilidades de retomar su actividad laboral y con gastos cotidianos que no puede afrontar, decidió apelar a la solidaridad de la comunidad para conseguir los insumos que necesita.

Quienes deseen colaborar económicamente pueden hacerlo a través del alias 19MARCE77, a nombre de Marcela María de los Ángeles Ale. También pueden contactarse al 291 4746949.

Mientras continúa su recuperación, Marcela espera poder superar las complicaciones de la cirugía y recuperar cierta estabilidad. Por ahora, su preocupación inmediata es mucho más concreta: conseguir los elementos necesarios para cuidar su salud sin tener que resignar su alimentación.

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