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No tenía entrada ni plata para comprarla: la bahiense que manejó 14 horas en EE.UU sólo para alentar a la Selección

Mailén Scoccia vive en Colorado Springs y, cuando supo que Argentina jugaba frente a Jordania, se subió al auto con dos amigas y recorrió más de 1.200 kilómetros. Vio el partido desde una pantalla gigante junto a miles de argentinos, y asegura: "volvería a hacerlo mil veces".

Por Cecilia Corradetti / Especial para La Brújula 24
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Cuando terminó de trabajar el viernes por la tarde, Mailén Scoccia hizo algo que cualquiera hubiera considerado una locura. Les escribió a sus amigas, se subieron al auto y emprendieron un viaje de 14 horas por las rutas de Estados Unidos para acompañar a la Selección Argentina.

No tenían entradas para el partido frente a Jordania. Tampoco dinero para comprarlas. Pero eso no las frenó.


Mailén nació en Bahía Blanca y hoy vive en Colorado Springs, en el estado de Colorado. Llegó a Estados Unidos para trabajar como niñera y terminó construyendo allí una nueva vida. Sin embargo, cada vez que juega la Selección, la distancia desaparece.

"Supe desde el primer momento que era algo que no iba a volver a tener la oportunidad de hacer. Cuando salí de trabajar les escribí a mis amigas para ver quién me acompañaba y a las dos horas estábamos en la ruta. Había que ir a alentar", contó.


Pero antes hizo algo: llamó a su mamá, Daiana.

“Ella me dijo ‘la vida es una’. Me dijo que tengo que aprovechar a vivir estas cosas en la juventud. Y eso fue lo que me hizo decidir”. Mailén, previsora, tomó su carpa ante la posibilidad de tener que dormir en el campo.

El viaje fue toda una apuesta. Apenas contaban con dinero para cargar combustible y, con suerte, pagar una habitación donde descansar unas horas.


"Recién habíamos salido de trabajar y había que manejar sin parar porque si no, no llegábamos. Teníamos plata para el combustible y tal vez algún lugar para dormir, pero ni siquiera sabíamos si íbamos a encontrar", relata a La Brújula 24.

Después de recorrer más de 1.200 kilómetros, apareció la recompensa.


"Cuando llegamos y vimos todo pintado de celeste y blanco nos dimos cuenta de que había sido la mejor decisión que podíamos haber tomado", dice.

Las tres consiguieron una habitación para descansar un rato antes de acercarse al estadio.

Aunque no lograron entrar al partido, la experiencia fue mucho más grande de lo que habían imaginado.

"Lo vimos desde afuera, en una pantalla gigante, con todos los argentinos", señala.

Lejos de frustrarse, asegura que fue uno de los momentos más emocionantes que vivió desde que emigró.


"Es de las cosas más especiales para mí. Estando tan lejos, la Selección es lo que nos une como argentinos. No hay nada más lindo que escuchar a alguien hablar tu mismo idioma y encontrarte con gente que viene de tu país. El Mundial es una excusa para juntarnos y ser felices entre todos. Lo que viví fue un sueño".

La aventura terminó apenas unas horas después. Sin tiempo para descansar demasiado, emprendieron el regreso porque al día siguiente las esperaba otra vez la rutina.

"Ahora ya estamos volviendo después de un día impresionante y este lunes nos toca trabajar", advierte.

Mailén ya piensa en el próximo partido. Sabe que quizás no pueda viajar en avión para seguir al equipo por todo Estados Unidos, pero tiene una convicción.

"Si se juega más cerca y puedo manejar, voy. Yo voy a donde sea. Donde vaya la Selección, voy yo", concluye.

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