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Una argentina en Austria: “Acá, muchos ponen por encima enfrentar a Messi antes que ganar”

Lo afirmó Manu Parisse, platense que vive en Viena y contó cómo se palpita el cruce de esta tarde. Se reúne con 250 argentinos para ver el partido con choripanes y mucha pasión.

A pocas horas del partido entre Argentina y Austria por el Mundial de fútbol 2026, la previa también se vive con intensidad bien lejos de casa. En Viena, Manu Parisse, una argentina radicada en ese país, contó cómo se prepara la comunidad albiceleste para alentar a la Selección en un contexto muy distinto al que se respira en cualquier rincón de la Argentina.

“El partido es a las 19 acá, hora de acá. Nos vamos a juntar a verlo con 250 argentinos que compartimos un grupo de WhatsApp. Nos reunimos tipo 15 y vamos a comer choripanes”, relató Manu, instalada en la capital austríaca, una ciudad de alrededor de 1,8 millones de habitantes y donde se desempeña como coach ontológica.

La diferencia cultural aparece rápido cuando se habla de fútbol. Para los argentinos, un Mundial se vive casi como una cuestión de Estado. En Austria, en cambio, el entusiasmo suele ser bastante más moderado.

“Los austríacos no son tan pasionales. Lo sufrí el Mundial pasado cuando quise hablar de fútbol y todos me miraban raro”, contó entre risas. Sin embargo, esta vez el escenario cambió un poco: “Como su selección clasificó, están un poco más enganchados”.

Aun así, Manu asegura que la presencia de Lionel Messi genera un fenómeno particular. “Muchos de mis amigos austríacos aman Argentina y, en algún caso, están más contentos por ver jugar a Messi que por una hipotética victoria de su país”, señaló.

La argentina también marcó una diferencia en la manera de vivir la previa. Mientras en nuestro país la ansiedad, los nervios y la presión suelen dominar la escena, en Austria todo parece transitar por otro carril.

“Me sorprendo de las pequeñas cosas, de lo cotidiano. Se toman el partido con más humor, no tienen esa presión que sí existe en Argentina”, explicó.

Manu se fue de La Plata a los 25 años, después de terminar la licenciatura. Renunció a su trabajo y viajó a Austria con una oportunidad laboral y con su novio, que luego se convirtió en su esposo y en el padre de sus hijos.

“A los ojos de los argentinos, el austríaco lleva una vida aburrida, pero en lo particular me encanta vivir acá, es fantástico. Tengo una tranquilidad que no conocí nunca antes. Eso lo valoro mucho, ni hablar la calidad de vida, la seguridad y la salud”, afirmó.

De todos modos, la adaptación también tuvo sus choques culturales. “Al principio me parecían unos mal agradecidos porque se quejaban de cosas primermundistas”, recordó.

Y dio un ejemplo que todavía la sorprende: “Un día estaba en la parada de colectivos, llovía y, como pasó tres minutos más tarde, un pasajero lo insultó de arriba a abajo al chofer por la demora porque se había mojado”.

Para Manu, esa diferencia también explica parte de la identidad argentina fuera del país. “Nosotros tenemos una resiliencia diferente, y eso nos hace triunfar en el exterior”, remarcó.

Esta tarde, cuando la pelota empiece a rodar, Manu estará rodeada de compatriotas, choripanes y banderas celestes y blancas. Lejos de La Plata, pero con la misma pasión de siempre.

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