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El consumo de carne volvió a caer y tocó su nivel más bajo en 20 años

Según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados, la demanda interna retrocedió 11,1% en los primeros cinco meses del año, mientras las exportaciones volvieron a crecer.

El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y se ubicó en su nivel más bajo de las últimas dos décadas, en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo, el encarecimiento de los cortes y una mayor orientación de la producción hacia el mercado externo.

De acuerdo con datos difundidos por Infobae en base a un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina, el consumo aparente de carne vacuna cayó 11,1% interanual entre enero y mayo, hasta alcanzar 855.750 toneladas res con hueso. En términos absolutos, el mercado interno absorbió 106.710 toneladas menos que en el mismo período del año pasado.

La caída se da pese a cierta estabilidad reciente en los precios, ya que el deterioro de los ingresos sigue condicionando las compras de los hogares. El consumo per cápita también retrocedió y se mantiene en valores históricamente bajos para los hábitos alimentarios argentinos.

Mientras la demanda local se achica, las exportaciones mostraron una dinámica opuesta. En los primeros cinco meses del año habrían totalizado 312.200 toneladas res con hueso, un 5,1% más que en igual período de 2025. El incremento fue impulsado principalmente por la demanda de Estados Unidos.

El informe marca una continuidad de la tendencia que ya venía registrándose durante el primer trimestre, cuando el consumo anual por habitante se ubicó en torno a los 47,3 kilos, el registro más bajo en más de 20 años. En paralelo, la carne vacuna fue perdiendo terreno frente a otras proteínas, como el pollo y el cerdo, que aparecen como alternativas más accesibles para muchas familias.

La situación refleja un cambio de fondo en la mesa argentina: aunque la carne vacuna mantiene un lugar central en la cultura alimentaria del país, el bolsillo define cada vez más la frecuencia de compra y el tipo de cortes que se consumen.

En el sector advierten que la recuperación dependerá de una mejora sostenida del poder adquisitivo y de una recomposición de la oferta, en un mercado atravesado por los costos, la faena, los precios internos y el peso creciente de las exportaciones.

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