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Vecinos de Villa Floresta, cansados de convivir con una "laguna de caca"

Aseguran que el problema viende de hace años.

Vecinos del barrio Villa Floresta denuncian una grave situación sanitaria en la esquina de las calles De Angelis y Lucero, donde aseguran convivir con desbordes cloacales que derivaron en la formación de una “laguna de caca”, con olores nauseabundos, presencia de insectos y serias dificultades para circular.

Lucas Zambon, vecino del sector, relató a la redacción de La Brújula 24 que el problema se repite cada dos semanas. “Las cloacas se tapan, hacemos reclamos a ABSA y no destapan. El Municipio no pasa la máquina y se hizo un tremendo pozo de caca y un río en las calles”, describió. Según mencionó, la situación lleva más de seis meses en un estado crítico, aunque el inconveniente existe desde hace varios años.

De acuerdo a su testimonio, el desborde comenzó como un problema menor, pero con el paso del tiempo se agravó de manera sostenida. “Yo alquilo ahí desde hace siete u ocho años y el problema ya venía de antes. Al principio era un poquito de desborde y ahora es muchísimo peor”, explicó. Si bien en ocasiones personal de ABSA realiza las tareas de desobstrucción, el alivio es momentáneo y el sistema vuelve a colapsar.

El vecino también señaló que el entorno contribuye a la obstrucción. En la zona hay descampados a ambos lados de la calle y, según denunció, muchas personas arrojan basura en las bocas de la red cloacal. “Hemos encontrado de todo: bolsas de consorcio, autopartes, cualquier cosa. Nosotros tratamos de limpiar, pero es imposible”, sostuvo.

Además, detalló que existen varias bocas de cloaca en el sector —en Eduardo González y Lucero, otra a mitad de Lucero y una más sobre De Angelis al 1400— y que una de ellas quedó abierta tras el robo de una tapa de acero. “Se la robaron para venderla y ahí tiran mugre de todo tipo, lo que termina tapando aún más el sistema”, agregó.

Como consecuencia, se formó una laguna de gran tamaño en el centro de la intersección y el agua socavó el terreno, especialmente sobre calle Lucero. “Es un peligro para la gente. No hay veredas y por acá pasan chicos que van al jardín y a la escuela que están en la esquina. No se puede pasar”, advirtió.

La situación, además, comenzó a afectar a las viviendas linderas. Según relató Lucas, en los últimos meses el agua servida ingresó al interior de la casa de una vecina y también al patio de su vivienda. “Ya no es solo la calle, el problema se está metiendo en las casas”, afirmó.

Los vecinos reclaman una solución integral y sostenida por parte de las autoridades, tanto en lo que respecta a la red cloacal como al mantenimiento del lugar. “Después salen anuncios diciendo que no hay que dejar agua estancada, pero nosotros vivimos en esto hace años”, concluyó el vecino.

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