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Bahía siente los efectos de las enfermedades de invierno

El doctor Jorge Draghi dijo que "más de la mitad de la ciudad ya tiene algún síntoma", y remarcó que la ola de virosis incluye Covid y Gripe A.

El neumonólogo Jorge Draghi volvió a poner sobre la mesa la importancia del barbijo, en un contexto de fuerte incremento de enfermedades respiratorias en Bahía Blanca. En su habitual columna en La Brújula 24, Draghi apareció en vivo usando el tapaboca y explicó que lo hace "para dar el ejemplo", ya que la ciudad atraviesa una ola de virosis respiratorias que incluyen COVID, gripe A y otras afecciones.

"Más de la mitad de la ciudad está con algún síntoma", aseguró el especialista, y remarcó que muchas personas padecen dolor de garganta persistente, tos seca y una congestión que no se va pese al uso de medicamentos comunes.

Draghi señaló que, si bien la mayoría de estas infecciones son autolimitantes y se resuelven en 7 a 10 días, el problema radica en que la gente no se aísla ni se cuida como debería. Por razones laborales o personales, se automedican con paracetamol o antibióticos —“El 'amoxi' 'al lado del orégano”, ironizó—, y terminan yendo de una guardia a otra sin un diagnóstico claro.

“El que está enfermo debería quedarse en su casa, no sólo por su salud, sino para no contagiar al resto del equipo de trabajo”, insistió, y lamentó que muchas empresas no lo comprendan ni lo acompañen con licencias adecuadas.

Otro punto crítico que remarcó el médico fue la falta de respaldo oficial al uso del barbijo. “Los médicos estamos como Don Quijote, solos contra los molinos”, mencionó, y afirmó que ningún gobierno quiere impulsar públicamente su uso por miedo a una eventual reacción social. “Si un intendente dice que hay que usarlo en invierno, pierde la elección”, graficó. Según dijo, debería haber campañas claras que alienten a usar el tapaboca durante los meses fríos, especialmente en ambientes cerrados y frente a síntomas leves. “No es sólo por el COVID, el barbijo también evita otras enfermedades respiratorias”, destacó.

Durante la charla, también se puso el foco en la saturación de las guardias médicas y la automedicación como consecuencias directas de esta ola de contagios. Draghi advirtió sobre los riesgos de prolongar síntomas sin tratamiento adecuado: lo que empieza como una gripe puede derivar en bronquitis o neumonía si no se toman recaudos. “No es que se transforme en algo peor siempre, pero el cuerpo ya debilitado es más vulnerable a otras infecciones”, explicó. Y recordó que, en muchos países asiáticos, el uso del barbijo es un hábito cultural en invierno, algo que aquí no logró instalarse después de la pandemia.

Finalmente, Draghi llamó a la responsabilidad individual, sobre todo en espacios laborales y educativos. “Si te duele la garganta y tenés tos, ponete el barbijo. No cuesta nada y puede evitar contagios”, remarcó. Y aunque reconoció que hoy “ver un barbijo genera un déjà vu del COVID”, insistió en que debería formar parte de la indumentaria invernal, como ponerse un abrigo o usar botas cuando nieva. “Tenemos que cuidar al otro, no sólo a nosotros mismos”, cerró.

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