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Qué es el tratado de altamar, que se espera que sea ratificado por Milei

Argentina firmó el Acuerdo en 2024, pero todavía no avanzó en el Congreso para su aprobación. Hasta ahora ha sido firmado por 116 países y ratificado por 31 (principalmente europeos y del Pacífico), así como por la Unión Europea.

El gobierno de Javier Milei dio señales concretas de que Argentina ratificará el Tratado de Altamar, un acuerdo internacional promovido por Naciones Unidas para regular y proteger los recursos marinos más allá de las fronteras nacionales. La confirmación surgió tras la participación de la canciller Diana Mondino en la conferencia Our Ocean 2025, realizada en Grecia, donde anticipó que el país completará los pasos necesarios para adherirse formalmente al tratado. Esta postura contrasta con la postura negacionista del cambio climático que el presidente ha expresado en reiteradas oportunidades.

El Tratado de Altamar —formalmente llamado Tratado sobre la Conservación y Uso Sostenible de la Biodiversidad Marina más allá de la Jurisdicción Nacional (BBNJ, por sus siglas en inglés)— se firmó en junio de 2023 en la sede de la ONU y busca proteger más del 60% de los océanos que no están bajo la soberanía de ningún país. Su objetivo central es preservar la biodiversidad marina, crear áreas protegidas internacionales y garantizar una distribución equitativa de los beneficios derivados de la exploración genética marina.

Aunque el tratado ya fue firmado por 90 países, aún necesita la ratificación de al menos 60 para entrar en vigor. Hasta ahora, solo 8 lo han ratificado formalmente. La decisión del gobierno argentino de avanzar en este proceso representa un giro llamativo, ya que Milei ha cuestionado públicamente tanto el multilateralismo como las políticas ambientales promovidas por organismos internacionales. No obstante, fuentes diplomáticas explicaron que la decisión responde al compromiso de preservar los recursos oceánicos estratégicos y mantener a Argentina en la escena global.

Desde organizaciones ambientalistas y científicas celebraron el posible respaldo argentino al tratado, señalando que su ratificación permitiría al país participar activamente en decisiones clave sobre la gobernanza de los océanos. El acuerdo incluye mecanismos para evaluar el impacto ambiental de actividades en alta mar, así como normas para compartir información y tecnologías marinas entre naciones. También plantea la creación de fondos para apoyar a países en desarrollo en la conservación de su biodiversidad marina.

La ratificación del Tratado de Altamar también abriría la puerta a la cooperación internacional en la lucha contra la pesca ilegal, un problema crítico en las aguas del Atlántico Sur. Actualmente, flotas extranjeras operan en zonas cercanas a la Zona Económica Exclusiva argentina sin control ni regulación. Según expertos, adherirse al acuerdo permitiría al país acceder a herramientas legales y científicas para monitorear mejor estas actividades y proteger sus intereses pesqueros.

A pesar de las tensiones entre la visión ideológica del gobierno y la lógica del tratado, remarca el diario Perfil, la voluntad de ratificarlo fue bien recibida por actores internacionales y nacionales. La adhesión no solo tendría implicancias ambientales, sino también geopolíticas, al consolidar la presencia argentina en los debates globales sobre el futuro de los océanos. Así, Milei podría enviar una señal pragmática de compromiso con temas estratégicos, sin necesariamente abandonar su discurso crítico hacia ciertos organismos internacionales.

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