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Monte Hermoso: pánico en el barrio Las Dunas por un sujeto que ataca a vecinos y la Policía

Emilio Di Santo tiene a maltraer al sector desde hace años. “Mi casa se convirtió en un búnker porque amenazó con prenderla fuego”, mencionó una de las tantas víctimas del temerario accionar del autor de los ilícitos.

Un conflicto que para muchos podría parecer menor y barrial tiene a maltraer a un sector residencial de Monte Hermoso, producto del comportamiento de Emilio Di Santo, de 43 años, quien atemoriza a buena parte del barrio Las Dunas desde hace años.

Ayer comenzaron a viralizarse videos donde se lo pudo ver al irascible sujeto amenazando a los vecinos y hasta a la Policía, a la que corrió con una botella rota.

Según trascendió, en varias ocasiones ha sido arrestado y alojado en la comisaría por hechos de violencia con uso de armas y robos, recuperando la libertad horas más tarde.

Alfredo es uno de los que más ha sufrido el accionar de Di Santo y, en diálogo con LA BRÚJULA 24, relató el calvario que significa su presencia en Del Calamar al 1500, donde desde hace un tiempo se viven episodios de extrema tensión.

“Esto empezó hace cinco años. Mi casa está enfrente a la de él. Pone música electrónica a todo volumen. En una ocasión, mi suegro -falleció tiempo atrás- le pidió que la baje y, lejos de modificar su conducta, redobló la apuesta, elevando el nivel de ruido”, inició su relato en el comienzo de su charla con el periodista Germán Sasso.

Y continuó con la crónica del calvario: “En otra ocasión, en el terreno de al lado había un árbol que estaba a punto de caer sobre el techo de mi casa. Fui a quien creía que era el titular del lote y me autorizó a hacer la tarea. Cuando fueron a retirarlo, Di Santo los sacó corriendo. Días más tarde traté de hacerlo entrar en razón y le dije que si se caía el árbol, él iba a tener que hacerse cargo de los daños que ocasione”.

“Al poco tiempo, se cayó el árbol en el lugar donde mi hijo solía estacionar su camioneta, pero quedó en un lugar que imposibilitaba el ingreso a mi domicilio. Le dije a este hombre que debía retirar las ramas, tal como habíamos quedado y respondió con evasivas. Una persona las sacó y, al día siguiente, cuando junto a mi señora fuimos a buscar las herramientas, la insultó y amenazó. Llamamos a la Policía y la rama se cortó con la custodia de los efectivos porque este tipo nos quería agredir”, sostuvo visiblemente indignado por la situación.

Más acá en el tiempo, describió la última andanza del hombre tristemente célebre en un sector de la localidad balnearia: “El viernes llamamos a emergencias por ruidos molestos. La Policía se acercó al lugar y le solicitó que baje el volumen. Lejos de acatar la indicación, subió los decibeles y le sacó los conos que traía el patrullero. Comenzó a los gritos y trató de golpear a los uniformados que finalmente lo detuvieron”.

Luego de confirmar que tiene una perimetral con él, Alfredo contó que “horas antes de este último hecho, paró al lado mío con su auto y me advirtió ‘te voy a volar tu casa, sacá las cámaras de protección’, las cuales puse cuando me amenazó con prender fuego mi domicilio que parece un búnker. A un policía le dijo ‘sé a qué jardín de infantes van tus hijos'”.

“Las causas que pesan en su contra quizás no sean valederas para que permanezca en la cárcel. Es una persona que alquila su casa los dos meses del verano y el resto del año no veo que tenga actividad laboral. El delegado municipal le pidió que limpie su terreno y le pateó su auto particular. Estoy preocupado por mi familia y mi propia integridad. Mi señora tuvo un problema de salud (obstrucción intestinal) por el nerviosismo que le ocasionó este hombre”, cerró, esperando que se tomen medidas drásticas.

Lamentablemente, Alfredo lleva años en los que no puede disfrutar de la tranquilidad que supone aquel sector de Monte Hermoso, motivo por el cual, harto, visibilizó esta situación en este medio para intentar que se active algún mecanismo para erradicar esta situación de raíz.

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