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"Hay que pensar una obra en Monte para 20, 30 o 40 años"

El desarrollador inmobiliario Pablo Rueda analizó la situación del frente costero luego de los últimos temporales y sostuvo que es necesario avanzar con una solución de largo plazo.

El desarrollador inmobiliario Pablo Rueda planteó la necesidad de avanzar con una obra “sólida” y de largo plazo para proteger el frente costero de Monte Hermoso, luego de los daños provocados por los últimos eventos meteorológicos y el avance del mar.

En diálogo con Bahía Hoy, por La Brújula 24, Rueda valoró el encuentro realizado entre vecinos, especialistas y autoridades municipales, al considerar que abrió un espacio de discusión que hasta ahora no se había dado con esa amplitud.

“Fue muy bueno el espacio de diálogo que se generó. Creo que es algo que nunca había existido así, con vecinos exponiendo su opinión y la Municipalidad escuchando”, señaló.

Según explicó, el Municipio trabaja desde mayo junto con los especialistas y la Universidad Nacional del Sur para definir un proyecto que permita responder de manera más duradera a las sudestadas. Rueda diferenció entre defensas “blandas”, realizadas con arena o bolsones, y “duras”, como estructuras de hormigón. Las primeras fueron utilizadas después del temporal de mayo, aunque parte de esas intervenciones volvió a resultar afectada en septiembre.

El sector considerado más vulnerable comprende unos mil metros entre avenida Alfonsín -ex Piedrabuena- y Mendoza, con una especial atención sobre el área de Legh y Luzuriaga. Allí, explicó, existe además una dificultad adicional: son puntos naturales de escurrimiento cuando llueve, por lo que cualquier solución deberá permitir la salida del agua sin facilitar el ingreso del mar durante una sudestada.

Rueda aseguró que existe un consenso general sobre la necesidad de intervenir, aunque todavía no está claro cuánto costará la obra ni quién deberá financiarla. Entre las posibilidades aparecen aportes de Nación, Provincia, Municipio, propietarios frentistas y eventualmente del conjunto de los vecinos. “La parte de que hay que hacer un proyecto duradero y firme está instalada. De eso no hay duda”, resumió.

En ese sentido, indicó que las dificultades para obtener fondos públicos obligan a considerar un esquema mixto. “Claramente acá hay que hacer un esfuerzo público-privado”, sostuvo, aunque advirtió que todavía debe discutirse cuál será el alcance de la participación de los particulares y si la carga recaerá únicamente sobre los frentistas o tendrá una distribución más amplia.

Durante el encuentro también se analizaron alternativas para evitar una solución uniforme a lo largo de toda la costa. De acuerdo con Rueda, especialistas remarcaron que cada sector presenta características diferentes y que no necesariamente será necesario construir un paredón continuo. Incluso señaló que algunos paradores podrían tener que modificar su actual ubicación debido a los cambios registrados en el perfil de la playa.

“En mayo perdimos un metro y medio de arena. Entonces el mar ahora viene más adelante”, advirtió. Para el desarrollador, el desafío pasa por abandonar soluciones pensadas exclusivamente para la próxima temporada y proyectar una defensa capaz de sostenerse durante décadas. “Tenemos que pensar en algo a 20, 30 o 40 años y algo sólido”, afirmó.

Rueda también destacó el papel de los médanos como barrera natural. Al referirse a sectores donde la urbanización se encuentra más retirada del mar, señaló que preservar esas formaciones contribuye a reducir el impacto de las sudestadas. “El médano es el que te evita esta macana. Actúa de muro de contención natural”, expresó.

Finalmente, consideró positivo que vecinos con conocimientos técnicos hayan comenzado a incorporarse al Comité de Emergencia municipal. “Acá hay que poner un poco todos”, sostuvo, y expresó su expectativa de que tanto Provincia como Nación puedan acompañar una obra que, por su magnitud, requerirá una definición técnica, política y financiera de largo alcance.

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