Informes Especiales
Menos invitados, más financiación: la estrategia de los salones de fiesta
Los cumpleaños de 15 siguen siendo uno de los principales motores del sector. Las familias apelan al ingenio para reducir presupuestos millonarios. Y el presente del sector bajo la lupa de dos empresarios.
Por Leandro Grecco
Facebook: Leandro Carlos Grecco / Instagram: @leandro.grecco / X: @leandrogrecco
Los festejos no desaparecen, pero se adaptan al bolsillo. En Bahía Blanca, los salones de fiestas atraviesan un presente marcado por la necesidad de ofrecer propuestas flexibles, alternativas de financiación y servicios que permitan mantener las celebraciones sin que los costos se conviertan en un obstáculo insalvable.
La actividad se sostiene, aunque lejos de las grandes reuniones que caracterizaron otras épocas. Las listas de invitados son cada vez más reducidas, las contrataciones se realizan con menor anticipación y muchas familias recurren a planes de pago para organizar cumpleaños, casamientos y otros acontecimientos.
En diálogo con La Brújula 24, Lázaro Levriero, responsable de Lázaro Eventos, y Matías Córdoba, de Córdoba Recepciones, ofrecieron un panorama del sector, que combina una demanda relativamente estable con cambios importantes en los hábitos de consumo.

"La situación actual es aceptable. Creo que todos los comerciantes estamos viviendo un momento extraño. La situación es muy variable, pero gracias a Dios no nos podemos quejar", señaló Levriero.
En su caso, destacó que el crecimiento de las instalaciones permite sostener el nivel de trabajo. Sin embargo, reconoció que la incertidumbre económica condiciona las decisiones de quienes proyectan una celebración.
El análisis aportado por Córdoba Recepciones coincide en que el mercado no se detuvo, aunque registra una leve caída en las fiestas tradicionales de gran envergadura. En contrapartida, ganan terreno los encuentros más íntimos, con una mayor atención a la calidad del servicio y a la experiencia de los asistentes.
“Los 15” resisten, pero las fiestas son más chicas
Entre las distintas propuestas disponibles, los cumpleaños de 15 continúan ocupando un lugar destacado en la agenda de los salones bahienses. "Los cumpleaños de 15 siguen siendo el evento más fuerte. Es el sueño de toda familia y tratan de poder hacerlo como sea", explicó Levriero.
La realidad es diferente para los casamientos y las reuniones empresariales, cuya demanda presenta mayores oscilaciones de acuerdo con el contexto económico. "Hay años con mayor interés y otros en los que se genera cierta recesión", agregó.

Uno de los cambios más notorios está relacionado con la cantidad de personas que participan de las celebraciones. "Antiguamente cualquier evento mínimamente contaba con 100 personas. Hoy el promedio descendió a 70. La gente sigue festejando, pero con menos invitados", sostuvo el responsable de Lázaro Eventos.
Esta tendencia también aparece en el relevamiento de Córdoba Recepciones, que identifica un crecimiento de los denominados eventos boutique, caracterizados por reuniones más reducidas y una mayor personalización de los servicios.
Los festejos de egresados, por su parte, figuran entre los segmentos más afectados por el incremento de los gastos. El costo de las tarjetas, la indumentaria y los servicios técnicos lleva a algunos cursos a compartir salones, concentrar celebraciones o buscar alternativas a las recepciones tradicionales.
En el ámbito empresarial también se observan modificaciones. Las grandes cenas de fin de año pierden protagonismo frente a encuentros más breves, reuniones al aire libre y propuestas de after office. Mientras tanto, crecen los cumpleaños de adultos, especialmente los de 30, 40 y 50 años, junto con modalidades gastronómicas más informales, como las recepciones con bocados y comidas que no requieren una cena convencional.
Cuánto cuesta organizar una fiesta
El presupuesto representa uno de los principales condicionantes para quienes desean contratar un salón. De acuerdo con las estimaciones proporcionadas por Córdoba, una celebración para 50 invitados requiere actualmente una inversión de entre 4.5 y 6 millones de pesos, mientras que una fiesta tradicional para 100 personas puede alcanzar los $12.5 millones.
Para eventos de mayor magnitud, con alrededor de 150 asistentes, los valores pueden llegar a los $19 millones. Los montos varían según las características del establecimiento, el menú, la ambientación y los servicios contratados.
Estas cifras pueden incrementarse considerablemente cuando se incorporan barras de tragos especiales, espectáculos en vivo, fotografía profesional o ambientaciones de mayor complejidad. Sin embargo, reducir gastos no significa necesariamente resignar prestaciones.

Levriero aseguró que una de las principales exigencias actuales es contar con un servicio integral. "Lo que no se debe negociar es el hecho de ofrecer un servicio completo, donde prácticamente no falte nada y que el cliente simplemente se ocupe de la indumentaria que va a lucir", afirmó.
"El cliente busca en lo posible desligarse de toda responsabilidad y es eso algo realmente entendible", completó. De esta manera, los salones buscan diferenciarse no solamente por sus instalaciones, sino también por la posibilidad de concentrar la organización y resolver todos los aspectos de la celebración.
Las cuotas como una herramienta fundamental
La financiación en la economía doméstica ocupa un lugar cada vez más importante al momento de cerrar una contratación. Según explicaron desde Lázaro Eventos, los clientes pueden reservar una fecha mediante el pago de una cantidad mínima de tarjetas y completar el importe durante los meses siguientes.
"Después la gran mayoría lo va abonando en cuotas, pagando un mínimo por mes. También existe un gran descuento congelando el total del evento", detalló. Esta última alternativa resulta atractiva para quienes disponen del dinero y buscan evitar posibles incrementos en los costos.
No obstante, las decisiones de los clientes son diferentes. "Muchos cancelan con bastante anticipación y otros especulan hasta último momento, más que nada en épocas de elecciones, donde el dólar se pone variable y hay gente que ha venido hasta 20 días antes a querer realizar su cumpleaños", comentó.

En el panorama presentado por Córdoba se advierte una situación similar, aunque con otras condiciones habituales de contratación. El informe señala que algunos proveedores solicitan anticipos de entre el 30% y el 50% para garantizar la fecha, con planes de cuotas posteriores y cancelación del saldo entre 15 y 30 días antes de la celebración.
También aparecen mecanismos de actualización de precios vinculados con la inflación, los costos de los insumos o la cotización del dólar. Pese a las dificultades, no identifican una ola generalizada de cancelaciones definitivas. Sí observan reprogramaciones, pedidos para reducir la cantidad de invitados y decisiones de prescindir de servicios adicionales.
Reservas más cercanas a la fecha y cautela para 2027
La anticipación con la que se planifican los festejos constituye otro de los aspectos que cambiaron. Durante años, las familias acostumbran contratar salones con uno o incluso dos años de anticipación, especialmente para cumpleaños de 15 y casamientos.
Actualmente, de acuerdo con el análisis de Matías Córdoba, la ventana habitual de reservas se redujo a un período de entre cuatro y seis meses. La principal explicación está relacionada con la incertidumbre sobre la evolución de la economía y la dificultad para proyectar gastos a largo plazo.
En ese contexto, las consultas para 2027 comenzaron, aunque las confirmaciones avanzan con cautela. El relevamiento indica que todavía existe disponibilidad para buena parte del próximo calendario, con excepciones en fechas especialmente solicitadas, como fines de semana largos y determinadas noches de noviembre y diciembre.
Esta modalidad obliga a los establecimientos a mantener una mayor flexibilidad comercial y adaptar sus propuestas a clientes que muchas veces toman decisiones con escaso margen de tiempo.
Más competencia y propuestas para distintos públicos
La oferta de espacios para celebraciones también se ha diversificado durante los últimos años. "Actualmente hay muchos salones de fiestas y muchas opciones, cada uno con sus propuestas. En líneas generales son todos muy pintorescos", describió Lázaro Levriero.

Según explicó, cada establecimiento fue construyendo una identidad propia, orientada a determinados acontecimientos o preferencias de los clientes. "El nuestro es un sitio muy quinceañero. En cambio hay lugares que tienen espacios verdes muy bonitos que trabajan más con casamientos, los ambientes al aire libre son muy buscados", señaló.
La posibilidad de organizar celebraciones en jardines, quintas y predios abiertos aparece como una alternativa particularmente atractiva para parejas que buscan una experiencia diferente a la recepción tradicional.
No obstante, las reuniones informales permiten aprovechar establecimientos más pequeños y desarrollar propuestas gastronómicas menos estructuradas. Para los empresarios, esta diversificación implica competir no solamente por precio, sino también por calidad, comodidad, infraestructura y capacidad de adaptación.
Cierre de año con actividad y expectativas moderadas
De cara a los próximos meses, el sector espera mantener un movimiento sostenido por las celebraciones de fin de año, los encuentros empresariales y las fiestas de egresados. Sin embargo, el panorama elaborado por Córdoba Recepciones anticipa que el consumo continuará condicionado por la situación económica, especialmente durante el primer semestre de 2027.

Entre los factores que podrían favorecer una recuperación más sólida aparecen la estabilidad de los precios, una mayor previsibilidad cambiaria, el acceso al crédito y una mejora del poder adquisitivo.
Esto permitiría a las familias planificar con más anticipación y a los establecimientos confeccionar presupuestos sin necesidad de incorporar márgenes elevados para cubrir posibles aumentos. Por ahora, los responsables de los salones parecen coincidir en un aspecto central: la voluntad de festejar permanece, aunque cambió la manera de hacerlo.
El cumpleaños de 15 sigue siendo una prioridad para muchas familias, los casamientos conservan su atractivo y las reuniones sociales buscan nuevas modalidades para ajustarse a presupuestos cada vez más controlados.
La transformación del negocio queda reflejada en un dato concreto aportado por Levriero: donde antes se organizaban fiestas de al menos 100 personas, hoy el promedio ronda las 70. Son 30 lugares menos en las mesas, pero también una muestra de cómo se reorganiza el presupuesto familiar para preservar una celebración.
El desafío de los salones bahienses será acompañar ese cambio sin perder la rentabilidad ni resignar la calidad del servicio.
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