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Odisea en altamar: la travesía de un buque con 2.900 vacas uruguayas

El carguero Spiridon II zarpa sin destino fijo con 2.901 bovinos uruguayos tras el bloqueo en Turquía. La salud del lote entra en grave riesgo.

El buque Spiridon II, una embarcación de bandera togolesa construida en 1973, continúa su travesía en alta mar con 2.901 vacas uruguayas a bordo. El barco había partido desde Montevideo a mediados de septiembre y llegó al mar de Mármara el 22 de octubre, pero nunca recibió autorización para descargar el ganado en Turquía. El gobierno de ese país alegó inconsistencias en la certificación sanitaria, aunque desde Uruguay aseguraron que los controles estaban en regla y atribuyeron el conflicto a un desacuerdo comercial entre privados.

Sin un puerto europeo dispuesto a recibir la carga y con el rechazo turco confirmado, el Spiridon II inició su retirada el 9 de noviembre. Los registros de tráfico marítimo consultados el martes 18 de noviembre por la noche muestran que la nave ya abandonó el mar de Mármara y se ubica al norte de Túnez, navegando a entre 10 y 12 nudos. La fecha estimada de llegada a Uruguay es el 14 de diciembre, en un viaje de más de 10.000 kilómetros.

Desde el Ministerio de Ganadería uruguayo, Marcelo Rodríguez, director de Servicios Ganaderos, aseguró a la prensa que los animales están retornando al país, aunque se intenta redirigirlos a otro mercado durante el trayecto. “Los reportes que llegan desde el barco es que están en buenas condiciones”, afirmó. A su vez, el ministro Alfredo Fratti reiteró que se trata de un negocio entre privados, pero aclaró que el gobierno interviene por cuestiones de bienestar animal y que la cancillería está trabajando para resolver la situación.

El cuadro sanitario a bordo es cada día más delicado. Organizaciones de bienestar animal advierten que ya habrían muerto al menos 58 animales y que cerca de 50 terneros nacieron en el barco en condiciones adversas. Señalan hacinamiento, mala ventilación y una estructura insuficiente para una travesía tan prolongada, especialmente tratándose de un buque de más de 50 años de antigüedad.

El caso también genera preocupación en el sector ganadero uruguayo por el impacto reputacional que podría tener en mercados exigentes como la Unión Europea o el Reino Unido. El episodio expone fallas logísticas y tensiones comerciales que podrían derivar en controles más estrictos para futuras exportaciones de animales vivos. Cuando el Spiridon II toque puerto en Montevideo, se abrirá una etapa administrativa para definir el destino del lote, inspecciones sanitarias, responsabilidades y el tratamiento de los animales que murieron o nacieron durante el viaje.

Mientras tanto, el carguero avanza hacia el Atlántico con un escenario de incertidumbre y un lote cada vez más comprometido, en un caso que ya es observado con alarma por organismos internacionales vinculados al bienestar animal y a la bioseguridad.

Con información de Perfil

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