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Alerta por el aumento mundial de los trastornos alimentarios: la situación argentina

La prevalencia estimada fue de 366 casos cada 100.000 habitantes, un 62,4% por encima del promedio mundial.

Un estudio estimó que los casos de anorexia nerviosa y bulimia nerviosa aumentaron un 71% en el mundo entre 1990 y 2023. En 2023, 18,1 millones de personas convivían con alguno de estos trastornos: 14,2 millones con bulimia y 3,92 millones con anorexia. El 69,4% de los casos correspondió a mujeres y el 41,2% se concentró entre los 10 y los 24 años.

La investigación, elaborada por especialistas del Global Burden of Disease, analizó 204 países y territorios. Para 2050 proyecta que la cantidad de personas afectadas podría subir a 21,8 millones.

En la Argentina, el trabajo calculó que 178.203 personas tenían anorexia o bulimia: 140.101 con bulimia y 38.327 con anorexia. La prevalencia estimada fue de 366 casos cada 100.000 habitantes, un 62,4% por encima del promedio mundial. El dato surge de modelos epidemiológicos y no de un registro nacional.

“La cifra se apoya en datos de la región y en variables como el nivel de ingresos, por lo que tiene un margen de incertidumbre considerable”, explicó Ricardo Marcelo Corral, presidente de la Asociación Argentina de Psiquiatras. Aun con esas limitaciones, profesionales consultados coinciden en que aumentaron las consultas, que los pacientes llegan a edades más tempranas y que se observan cuadros de mayor gravedad.

Alejandra Freire, especialista del Hospital de Clínicas de la UBA, sostuvo: “Lo que sí observamos en los últimos años es que hay un aumento sostenido de las consultas”. Hoy se atiende a chicos de 11 y 12 años, cuando el pico de inicio suele ubicarse alrededor de los 15.

Los especialistas remarcan que la presión estética, las redes sociales y los ideales corporales pueden influir, aunque estos trastornos son multifactoriales. Entre las señales de alerta aparecen rechazo repentino de alimentos, ayunos, reglas rígidas, ejercicio excesivo, aislamiento y angustia.

También persisten problemas para acceder a tratamientos especializados, especialmente fuera de Buenos Aires. A los costos y dificultades de cobertura se suma la necesidad de abordajes prolongados. “El problema en la Argentina no es solamente cuántas personas tienen un trastorno alimentario, sino cuántas pueden acceder a un tratamiento especializado y sostenerlo”, resumió la psiquiatra Gisela Rotblat.

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