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Cámaras ocultas: hallaron más de 10 mil archivos y el acusado se negó a declarar

Cartés Molina seguirá detenido mientras avanza la investigación por las filmaciones a mujeres y niñas sin su consentimiento. La Justicia analiza el contenido de un disco rígido secuestrado.

La investigación contra Gustavo Alexis Cartés Molina, el ciudadano chileno detenido en Bahía por producir presuntamente material de abuso sexual infantil mediante cámaras ocultas, sumó este miércoles nuevas novedades judiciales.

Según pudo saber la redacción de La Brújula 24, el acusado se negó a declarar ante la Justicia y seguirá detenido, mientras avanza la investigación a cargo del fiscal Rodolfo De Lucía.

Además, trascendió que en uno de los discos rígidos secuestrados se encontraron más de 10 mil archivos, una cantidad de material que deberá ser analizada para establecer su contenido y determinar si existen nuevas víctimas.

La novedad se conoce después de que el fiscal brindara detalles sobre el funcionamiento de los dispositivos utilizados por el sospechoso para registrar imágenes de mujeres y niñas sin su conocimiento.

En diálogo con el periodista Germán Sasso, De Lucía explicó que la investigación inició hace aproximadamente dos años, a partir de una alerta vinculada con el intercambio de material de abuso sexual infantil por internet.

Durante los allanamientos realizados en el marco de la causa, los investigadores secuestraron computadoras, teléfonos celulares, discos rígidos y otros dispositivos electrónicos. El análisis de esos elementos permitió descubrir que una parte importante de las grabaciones había sido producida por el propio imputado.

De acuerdo con lo señalado por el funcionario judicial, el hombre utilizaba pequeñas cámaras disimuladas en percheros que colocaba en baños de viviendas particulares a las que tenía acceso.

Los dispositivos registraban imágenes en tarjetas de memoria que posteriormente podían ser retiradas. De esa manera, el sospechoso habría filmado a mujeres adultas y menores de edad en situaciones de intimidad.

La pesquisa también permitió identificar a algunas de las personas que aparecían en las grabaciones y establecer los lugares donde se habían realizado.

De Lucía precisó que la imputación por producción de material de abuso sexual infantil está relacionada con las imágenes de menores de 18 años obtenidas en circunstancias íntimas.

Asimismo, explicó que se encontraron filmaciones realizadas con celulares en espacios públicos, comercios y lugares de trabajo, donde distintas mujeres habrían sido registradas sin advertirlo.

El fiscal aclaró que, hasta el momento, no se encontraron pruebas que permitieran afirmar que el acusado comercializaba las imágenes.

Con el sospechoso todavía privado de su libertad, la investigación continúa centrada en el análisis de los dispositivos secuestrados, la identificación de posibles víctimas y la reconstrucción de las circunstancias en las que se produjeron las grabaciones.

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