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Arreglar ropa o comprar nueva: revelan qué prendas conviene recuperar

Ante el costo de renovar el vestuario, cada vez más personas recurren a las modistas para extender la vida útil de sus prendas.

Arreglar un pantalón, cambiar el cierre de una campera o recuperar un abrigo que lleva años guardado son algunas de las alternativas que ganan espacio entre quienes buscan evitar el gasto de comprar ropa nueva.

La reparación de prendas volvió a cobrar protagonismo, impulsada por la necesidad de ahorrar y también por el interés en conservar indumentaria que todavía se encuentra en buenas condiciones.

Según un informe publicado por Canal 26, las costureras advierten un cambio en los hábitos de consumo: mientras que años atrás buena parte de los trabajos consistía en adaptar prendas recién compradas, actualmente predominan los pedidos para recuperar ropa usada.

Foto de telas para coser.

Norma Suto de Bueno, una costurera con 25 años de experiencia en el centro de Rosario, describió esta transformación en una entrevista con el diario La Capital.

"Antes la gente compraba y traía lo nuevo para que se lo acomodara, pero ahora todo es usado", explicó.

La especialista también destacó que algunas prendas antiguas tienen materiales y confecciones difíciles de encontrar en la actualidad, por lo que repararlas puede ser una decisión conveniente más allá del ahorro económico.

Qué prendas conviene arreglar

Entre los trabajos más habituales aparecen los ruedos de pantalones, los cambios de cierres, los remiendos y la reparación de costuras abiertas.

Se trata de intervenciones que generalmente permiten recuperar la funcionalidad de una prenda sin necesidad de realizar modificaciones importantes.

También es modista, tapicera y docente de indumentaria. Foto: Uno Entre Ríos

Yolanda López, costurera, modista y docente de indumentaria en Paraná, aseguró que aumentaron los pedidos de este tipo de trabajos.

"La demanda repuntó con mucho cambio de cierre, ruedos, remiendos y restauración de ropa", señaló en declaraciones a UNO Entre Ríos.

La especialista relacionó esta tendencia con las dificultades económicas que enfrentan muchas familias, que optan por prolongar el uso de sus prendas antes que reemplazarlas.

También explicó que la calidad de los materiales es determinante. En ese sentido, destacó la resistencia de algunas telas antiguas, especialmente las utilizadas en la confección de pantalones de jean, frente a ciertos tejidos actuales que se deterioran con mayor facilidad.

Cuándo no conviene gastar en una reparación

No todos los arreglos resultan convenientes. Los especialistas recomiendan evaluar principalmente el estado de la tela, la magnitud del daño y el costo del trabajo.

Por ejemplo, reemplazar un cierre roto en una campera que conserva su estructura puede permitir varios años más de uso. Algo similar ocurre con un pantalón que necesita un ajuste o una camisa que presenta una costura abierta.

Qué recomiendan las costureras, cuáles son los trabajos más habituales y qué conviene evaluar antes de gastar. Foto: Cadena 3

En cambio, cuando una prenda tiene la tela debilitada en diferentes sectores, múltiples roturas o un desgaste generalizado, una reparación puede resultar costosa y ofrecer una solución de corta duración.

También debe considerarse si el trabajo requiere materiales especiales o modificaciones complejas que eleven demasiado el presupuesto.

La diseñadora sustentable Lucila Dellacasa, consultada por La Nación, planteó que es necesario modificar la costumbre de descartar rápidamente la ropa ante cualquier desperfecto.

Su propuesta consiste en revisar las prendas en desuso y evaluar tanto las reparaciones tradicionales como las transformaciones que permitan adaptarlas a un nuevo estilo.

Qué tener en cuenta antes de llevar ropa a una modista

Antes de encargar un arreglo, las especialistas aconsejan pedir un presupuesto que incluya la mano de obra y los materiales necesarios.

También recomiendan comparar ese valor con el precio de una prenda nueva de características similares, considerando no solamente el costo, sino también la calidad, la comodidad y el tiempo de uso que todavía puede ofrecer.

En definitiva, una reparación sencilla puede representar un ahorro importante y evitar una compra innecesaria. Sin embargo, cuando el deterioro es demasiado avanzado, invertir dinero en recuperar una prenda podría no ser la alternativa más conveniente.

La recomendación es revisar el guardarropa antes de descartar cualquier pieza: muchas veces, un arreglo puntual alcanza para volver a utilizar ropa que todavía tiene una larga vida útil.

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