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Paro universitario: "El Gobierno da diálogo, pero no soluciones"

El vicedecano de la UTN Bahía Blanca, Carlos Vera, aseguró que la adhesión fue total entre los no docentes y superó el 65% entre los profesores.

El paro nacional de docentes y no docentes universitarios tuvo un fuerte impacto este miércoles en la Facultad Regional Bahía Blanca de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Según informó su vicedecano, Carlos Vera, la adhesión alcanzó el 100% entre los trabajadores no docentes y se ubicó por encima del 65% entre los profesores.

“En el caso de los trabajadores no docentes es del 100%, como viene ocurriendo desde las primeras medidas de fuerza de 2024. En el caso docente es un poco más dispar, pero el relevamiento que estamos haciendo indica que está por arriba del 65 o 70%”, señaló Vera durante una entrevista con La Peña de Homero, por La Brújula 24.

La medida había sido convocada luego de que los gremios rechazaran el incremento salarial del 3% sobre septiembre, que se cobraría en octubre. Como informó La Brújula 24, el sector sostiene que entre junio y septiembre la inflación acumulada supera ampliamente las mejoras ofrecidas y reclama además el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.

Vera reconoció que los paros generan incomodidad dentro de las propias universidades. “No hay nadie que se vea favorecido con una medida de fuerza”, expresó, y recordó que las autoridades universitarias también son docentes y trabajadores del sistema.

Para el vicedecano, actualmente el eje central del conflicto pasa por el financiamiento y por el reclamo salarial. “Las negociaciones con el Gobierno son permanentes y se dan en el ámbito de las paritarias. El Gobierno da el diálogo, lo que no da son soluciones”, afirmó.

Además, aseguró que desde el sector universitario consideran que existe una decisión del Ejecutivo de no aplicar en los términos reclamados la normativa aprobada por el Congreso.

En ese sentido, sostuvo que una posible señal para comenzar a revertir el conflicto podría aparecer con el Presupuesto 2027, si contempla los recursos que las universidades vienen solicitando.

Uno de los puntos sobre los que Vera puso especial énfasis fue la pérdida de capital humano que comienza a advertirse en la UTN local. El problema se concentra principalmente entre los docentes que ingresan a la carrera universitaria y que, al mismo tiempo, encuentran mejores condiciones económicas en el ámbito privado. “Estamos perdiendo en los ingresos inferiores. Un ayudante de trabajos prácticos, que generalmente es egresado que empieza su actividad universitaria, puede tener un sueldo de 250 o 270 mil pesos mientras está ejerciendo profesionalmente por su cuenta o dentro de una industria”, explicó.

Según detalló, muchos de esos jóvenes profesionales inicialmente piden licencias y luego terminan alejándose definitivamente de la universidad. “Ahí se está complicando el recambio”, alertó Vera, especialmente ante las jubilaciones de docentes con décadas de experiencia.

El dirigente universitario también remarcó que formar a quienes luego se desempeñarán en la enseñanza y la investigación demanda años. Llegar a los máximos niveles académicos requiere completar una carrera de grado, continuar con estudios de posgrado y desarrollar experiencia dentro de equipos científicos.

La situación económica también obligó a la Facultad Regional Bahía Blanca a realizar ajustes concretos. Vera mencionó menores recursos destinados a investigación, restricciones en el ingreso de personal para programas específicos, becas internas que quedaron retrasadas y dificultades para sostener el sistema de tutorías destinado a estudiantes. “Se han caído muchos de los programas que se financiaban internamente, sobre todo para estudiantes. También se ha resentido muchísimo la función de investigación y la infraestructura”, describió.

Como ejemplo mencionó las obras que actualmente se realizan en el frente del edificio de la UTN. Según explicó, la última intervención importante había sido ejecutada en 2004 mediante un programa nacional de infraestructura universitaria, mientras que ahora la Universidad debió recurrir a recursos propios generados mediante actividades de extensión para financiar los trabajos.

Vera rechazó además los cuestionamientos generalizados sobre el manejo de los fondos universitarios y aseguró que las instituciones están abiertas a exhibir sus cuentas. “Cualquier funcionario del Estado Nacional puede venir y sentarse con la Dirección de Administración o con la Secretaría Administrativa para ver los números”, afirmó.

Finalmente, defendió el papel de la universidad pública como herramienta de movilidad social y dijo que la discusión sobre eventuales reformas no debe estar separada del financiamiento necesario para sostener el sistema. “El sistema universitario argentino por supuesto tiene cosas que mejorar y acepto cualquier discusión, pero es un modelo de ascenso social”, concluyó.

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