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"Cada día que pasa el dolor es más grande": el desgarrador testimonio de la familia del joven asesinado en White

En conversación con La Brújula TV, contaron detalles de cómo ocurrió el crimen y señalan a otros responsables.

La familia de Santiago Vega, asesinado en White el fin de semana pasado, todavía no se repone del shock que causó el violento episodio en el que perdió la vida el joven y aseguran que "a medida que pasan los días, el dolor es más grande".

"A medida que pasan los días, el dolor es más grande. Es muy difícil. Hace 11 días que no dormimos, esto te cambia la vida para mal. Nosotros estábamos acostumbrados a hacer deporte, a tener una vida sana y tuvimos que dejar las actividades por este tema emocional", dijo Marcelo Vega, el padre de Santiago, en el programa La Brújula TV.

Santiago fue asesinado la madrugada del sábado a las afueras de un bar en White, donde se encontraba con amigos festejando el aniversario del Club Comercial. Lo que han podido reconstruir con ayuda de testigos es que llegaron integrantes de la barra de Olimpo y que se generó una pelea en la que el joven no estuvo involucrado. Por el hecho está detenido Joaquín Eleazar Larraburu (25).

"Él era una persona muy buena, muy querida. Muy compañero conmigo, muy amoroso con la madre, un chico que todos los días te abrazaba, te daba un beso. Es muy difícil, la pérdida es muy grande. No se merecía esto", agregó el padre.

Marcelo detalló que, según los amigos y testigos, los incidentes comenzaron dentro del boliche con provocaciones, silbidos, discusiones y empujones que se extendieron durante toda la noche. Tras una pelea a golpes con uno de los dueños, se encendieron las luces y todos fueron expulsados del lugar.

"Mi hijo se cruzó para la vereda de enfrente donde estaban ocurriendo los golpes. El muchacho (Larraburu) sacó el arma del auto y le disparó a una distancia no más de 15 centímetros. Y el nene mío levantó las manos y dijo: 'Pará, que yo no tengo nada que ver', y este asesino le disparó a quemarropa", señaló Marcelo.

La familia también sostiene que el ataque no se limitó a la actuación del único detenido y reclama que se investigue al resto de las personas que integraban el grupo. De acuerdo con los testimonios que pudieron reunir, aquella madrugada habría habido varias armas entre quienes llegaron al lugar.

“En realidad son entre cinco y seis personas que fueron al bar y por los testigos tenemos que había más armas. Mínimo entre tres y cuatro armas había en el lugar”, afirmó Marcelo, quien aseguró que una joven declaró haber visto a uno de ellos armado incluso dentro del establecimiento.

El padre de Santiago también apuntó contra los responsables del local al considerar que los episodios previos permitían advertir que la situación podía terminar de manera violenta. Según relató, durante la noche hubo personas que pidieron que el grupo fuera retirado y hasta una joven se habría acercado a la comisaría para alertar sobre lo que estaba ocurriendo.

“Nosotros creemos que los dueños del bar tienen un grado de responsabilidad, porque simplemente con llamar a un patrullero esto se podría haber evitado”, sostuvo. Y agregó: “Lo primero que tenés que hacer como comerciante es brindarle seguridad a los que están adentro y afuera, en la vereda. Eso nunca lo hicieron”.

Mientras avanza la investigación judicial, la familia prepara una movilización para reclamar justicia por Santiago. La marcha será este sábado a las 19, en Ingeniero White, y fue convocada de manera pacífica, con la posibilidad de que quienes participen concurran con velas, carteles y fotografías del joven.

Yenia Barros, madre de Santiago, también recordó los primeros minutos después de enterarse de lo ocurrido. “Me despertó él (su esposo) y me dijo: ‘Tenemos un problemón, a Santi le pegaron un tiro’. Me cambié volando y cuando crucé la calle un muchacho me dijo que ya estaba muerto. No lo podía creer”, relató.

La familia aseguró que continuará acompañando la causa y reclamando que se determine la responsabilidad de todas las personas que pudieron haber participado antes, durante o después del crimen.

Sobre el día a día, Yenia comentó: "Entro a su cuarto, veo su ropa. Como cosa del día a día uno lava la ropa porque, él tenía ropa para lavar. Estoy guardándola ahí en una caja, porque sé que ya no la va a volver a usar".

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