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Los diálogos entre narcos que comprometen a un policía de Punta Alta

Las conversaciones fueron extraídas de los celulares incautados a Belén Prado. Para la Fiscalía, la vinculan con la comercialización de cocaína y marihuana y posibles avisos previos sobre allanamientos.

Los teléfonos celulares secuestrados en una investigación por venta de drogas en Punta Alta expusieron una serie de conversaciones que ahora son clave para determinar si un policía brindaba información a personas vinculadas con la actividad narco.

La principal detenida es Belén Prado, acusada de comercialización de estupefacientes. De acuerdo con la investigación encabezada por el fiscal Mauricio Del Cero, los mensajes y audios extraídos de sus dispositivos no solamente darían cuenta de operaciones relacionadas con cocaína y marihuana: también contienen referencias a supuestos avisos anticipados sobre procedimientos judiciales.

Uno de los audios incorporados al expediente aparece como especialmente relevante para esa línea investigativa.

“Sí amigo, yo ya sabía porque tengo gente conocida. Hoy me fueron a avisar a las tres de la tarde que iban a hacer allanamiento y eso, y desde hoy que no estoy en mi casa ni en pedo”, se escucha decir a Prado, según la transcripción incorporada a la causa.

A partir de ese material, los investigadores buscan establecer quién pudo haberle proporcionado esa información y si existieron filtraciones desde alguna dependencia policial.

La sospecha adquirió mayor peso luego de que el análisis de las comunicaciones revelara que un efectivo de la Estación de Policía Comunal de Punta Alta mantenía contacto con Prado.

Por ese motivo, la Policía Federal allanó la vivienda del agente, ubicada en La Paz al 800, donde fueron secuestrados dispositivos celulares que serán sometidos a peritajes. También hubo un procedimiento en la propia comisaría en la que desempeña funciones.

El policía había integrado el Grupo Técnico Operativo hasta el 15 de septiembre y posteriormente pasó a cumplir tareas como ayudante del Oficial de Servicio. En la dependencia policial no fueron encontrados elementos de interés para la causa.

Por el momento, la Justicia no estableció que haya participado de la organización investigada. El objetivo de las medidas es determinar qué tipo de vínculo mantenía con Prado y si tuvo algún grado de colaboración en las maniobras, particularmente ante la sospecha de que la mujer recibía información sobre allanamientos.

Los diálogos sobre la venta de droga

En los teléfonos también aparecieron conversaciones que, según la Fiscalía, describen operaciones de fraccionamiento y comercialización de estupefacientes.

“Amor, si ya la tiene, ya la tiene. Fue, voy a pesarla en casa. Conseguite una balanza, la peso en casa y vemos”, habría dicho Prado en una de las comunicaciones.

Otros intercambios hacen referencia a cantidades y precios: “¿Cuánto se la hiciste a la de 15?”, “¿En total cuántas te compró?” y “sabés que hacemos de 0,4 a las de 15”.

También fueron incorporadas frases como “no llego al G, me queda una de 0,7”, “me vendió 30G al toque y a mí me sirve” y “no estoy haciendo de 5 porque no me queda casi nada”.

Para la Fiscalía, el conjunto de esas comunicaciones permite sostener que Prado habría comercializado cocaína y marihuana en Punta Alta, al menos, entre agosto de 2023 y mayo de 2026.

La investigación derivó en nuevos allanamientos. En la vivienda de la acusada, ubicada en Formosa al 200, se secuestraron balanzas, dinero, celulares, marihuana y 51,97 gramos de cocaína compacta.

También se realizó un procedimiento en la Unidad Penal N°4 de Bahía Blanca debido a las comunicaciones detectadas con un interno que, según la causa, estaría relacionado con la actividad investigada.

Ahora, además de avanzar con la imputación contra Prado, la UFIJ N°19 intenta establecer quiénes aparecen detrás de los restantes contactos y, especialmente, si desde la Policía alguien anticipaba los movimientos de la Justicia a los investigados.

Transcripción de las comunicaciones incorporadas a la causa

Belén Prado: “Sí, amigo, yo ya sabía porque tengo gente conocida. Hoy me fueron a avisar a las tres de la tarde que iban a hacer allanamiento y eso. Y desde hoy que no estoy en mi casa ni en pedo, ¿sabés qué?”.

Belén Prado: “Amor, si ya la tiene, ya la tiene. Fue, voy a pesarla en casa. Conseguite una balanza, la peso en casa y vemos”.

Belén Prado: “¿Cuánto se la hiciste a la de 15?”.

Belén Prado: “¿En total cuántas te compró?”.

Belén Prado: “Sí, sabés que hacemos de 0,4 a las de 15”.

Belén Prado: “Cuando llegue hablamos”.

Belén Prado: “Cuando llegue vamos a hablar, porque la que puso toda la plata para comprar esta vez fui yo. Y me costó una banda, porque puse todos los días de trabajo míos, ¿eh? Así que cuando llegue vamos a hablar, porque yo quiero recuperar lo que yo perdí”.

Belén Prado: “Decime si querés esa y ya hablo con el loco para que me la traiga ahora”.

Belén Prado: “Tienen para pedir de 10 siempre y no tenés para pagarme”.

Belén Prado: “No llego al G, me queda una de 0,7”.

Belén Prado: “Sí, me vendió 30G al toque y a mí me sirve”.

Belu Prado: “No estoy haciendo de 5 porque no me queda casi nada”.

Belu Prado: “Te doy 3 y cerramos la cuenta”.

Belu Prado: “Sí, me debés 300”.

Belu Prado: “Con esos 3 cerramos”.

Belu Prado: “¿Querés?”.

Belu Prado: “¿Qué tengo que llevar, un G?”.

Belu Prado: “Y te paso los 15 ya”.

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