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Un bahiense en Colombia contó cómo vivió el terremoto: "Se sintió como si fuera el fin del mundo"

Destacó la solidaridad de la gente para asistir a los afectados y buscar sobrevivientes.

Roque Segre, bahiense e ingeniero recibido en la Universidad Nacional del Sur (UNS), lleva 10 años viviendo en Colombia, específicamente en la ciudad de Cali y, aunque asegura que está acostumbrado a los temblores breves de esa zona sísmica, la contundencia del terremoto de este lunes lo dejó consternado.

"Lo pasamos viendo cómo la casa se movía, fue realmente muy largo, duró más de un minuto y medio con una fuerza que nunca había experimentado. El suelo estaba moviéndose como si fuera el fin del mundo", comentó en el programa Nunca es Tarde, de La Brújula 24.

Un fuerte terremoto de magnitud 7,4 sacudió este lunes a las 7:34 (9:34 de la Argentina) la región oeste y centro de Colombia. Afectó grandes ciudades como Bogotá y Cali y provocó graves daños en Pereira y Manizales. Se registraron más de 200 muertos y cientos de heridos de gravedad.

Tanto Segre como sus familiares salieron ilesos del sismo, pero describió el impacto de los destrozos como "horrible" y señaló que de inmediato se activaron a colaborar porque en las cercanías "se desplomó en una zona llamada Capri, en el sur de la ciudad".

Con la voz quebrada, agregó que "se derrumbaron cuatro edificaciones totalmente, con la gente adentro. Allí estuvimos trabajando y tratando de encontrar sobrevivientes. Realmente es desolador, muchos edificios se han partido, se han caído las mamposterías, no sé cómo explicárselo".

"Es horrible ver todo un edificio de seis pisos en un pedacito de tres metros de altura, todo caído, y buscar a alguien ahí adentro", dijo.

Segre destacó la solidaridad de la gente para asistir a los afectados: "Salí a las 10 de la mañana con mis vecinos y llegamos ahí y había más de 500 personas ayudando, es increíble".

Por otro lado, relató que hay centros de refugiados y que los hospitales que no resultaron afectados están trabajando al tope de su capacidad. Además, las personas que no han podido regresar a sus viviendas están en carpas.

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