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Súper Niño en Bahía: prevén más lluvias, pero sin inundaciones

Una experta explicó que las precipitaciones no serán de tanta intensidad.

El fenómeno de El Niño ya se encuentra instalado y podría provocar un aumento de las precipitaciones durante los próximos meses en Bahía Blanca, aunque eso no significa que la ciudad vaya a sufrir una nueva inundación como la ocurrida en 2025.

Así lo explicó la climatóloga Cintia Piccolo en el programa Nunca es Tarde de La Brújula 24, donde señaló que las temperaturas del océano Pacífico tropical se encuentran muy por encima de los valores habituales y que el fenómeno todavía podría continuar desarrollándose.

Según indicó, esa anomalía incrementa la evaporación y modifica la circulación atmosférica, lo que puede traducirse en mayores precipitaciones y nubosidad en determinadas regiones de la Argentina.

En el caso particular de Bahía Blanca, Piccolo señaló que la ciudad se encuentra en una zona límite respecto de los efectos más marcados del fenómeno, aunque reconoció que durante los próximos meses podría registrarse una mayor cantidad de lluvias.

“Bahía Blanca está justo en una zona límite. Lo que sí se espera es que pueda haber mayor precipitación, pero como lo que tuvimos cuando la inundación. Ese fue un fenómeno realmente muy particular y no necesariamente se va a volver a repetir con esa intensidad tan pronto, estadísticamente hablando", dijo.

La climatóloga remarcó de esta manera que la presencia de un Niño intenso no permite establecer una relación directa con una eventual repetición de la catástrofe hídrica que atravesó Bahía Blanca durante 2025.

Piccolo explicó además que todavía existen diferencias entre los modelos acerca de cuánto tiempo permanecerá activo el fenómeno. Algunas estimaciones proyectan su continuidad hasta fines de este año, mientras que otras contemplan la posibilidad de que se extienda durante 2027.

Piccolo insistió en que El Niño es un fenómeno natural que se repite periódicamente y que la prioridad debe pasar por conocer sus posibles efectos, monitorear su evolución y reducir la vulnerabilidad de las ciudades frente a episodios de lluvias intensas.

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