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La ONG Chela Filipuzzi llegó a los 25 años con sus proyectos renovados

La entidad que lleva el nombre de una destacada enfermera funciona en un predio lindero al Hospital Penna. Tiene como objetivo estimular a los jóvenes con talleres y cursos culturales y la práctica del deporte.

Por Leandro Grecco
Facebook: Leandro Carlos Grecco / Instagram: @leandro.grecco / X: @leandrogrecco

La ONG Chela Filipuzzi es una institución sin fines de lucro ubicada en San Lorenzo 2650. Fue fundada en 2001 por quien le dio su nombre a la entidad, una enfermera fallecida en 2014. Actualmente, brinda contención, actividades deportivas y educativas a más de 80 niños, niñas y adolescentes de entre 4 y 21 años. 

Su premisa es estimular por todos los medios a su alcance el desarrollo cultural de sus asociados organizando todo tipo de eventos, talleres y cursos relacionados con la actividad física y la práctica del deporte. También busca estimular el espíritu de sociabilidad y unión, manteniendo relaciones con instituciones similares y asociaciones nacionales y extranjeras.

Su presidenta actual es Teresa Andrea Di Giácomo, conocida popularmente como “Julieta” y, en diálogo con la redacción de La Brújula 24, explicó la actualidad de la ONG. “Los programas y proyectos que tenemos son la escuelita de fútbol, reciclaje, apoyo escolar, roperito y biblioteca para el taller de lectura”. 

“Además, dictamos cursos variados con el foro de salud para los niños y ayudamos a las familias con cursos como el de RCP, manipulación de alimentos y hacemos asistencias con el Hospital Penna, dando charlas con nutricionistas, psicólogas, pediatras”, resaltó, al tiempo que añadió que “trabajamos con asistentes sociales, damos merienda reforzadas, viandas esporádicas y bolsones de alimentos una vez por mes. Trabajamos también con el grupo Scout Miguel de Güemes realizando campamentos en la institución y tenemos primaria de adultos”.

Paralelamente, “July” infirió que “el impacto en la comunidad es positivo, dado que a los niños que asisten desde pequeños hoy los vemos realizados, trabajando, estudiando y participando con la ONG. Muchas personas colaboran ayudando, sabiendo que el trabajo que efectuamos da buenos frutos”.

“Los desafíos que enfrentamos son: poner en condiciones las instalaciones, dado que luego del temporal de diciembre de 2023 y la inundación de marzo de 2025 sufrimos daños. Conseguimos, gracias a donaciones, cambiar las chapas del techo y ahora estamos intentando arreglar la instalación eléctrica que fue muy dañada, pintar y mejorar los baños”, enumeró la comprometida referente de la entidad.

Y agregó: “Otro proyecto es calefaccionar la ONG ya que no poseemos gas natural y dejar todo en condiciones para darles a nuestros niños una mejor contención y que este espacio no padezca las mismas necesidades que las de su hogar”.

No obstante, advirtió que “un anhelo es realizar una huerta e ir incorporando actividades relacionadas a lo tecnológico. No abandonamos la premisa de seguir dictando cursos para que los padres que asisten con sus niños puedan perfeccionarse y aprender en virtud de una salida laboral”. Con franqueza y entusiasmo, acotó: “El deseo personal y del resto de la Comisión Directiva es que los niños tengan cubierto tanto la parte social como emocional recibiendo amor, comprensión y que sepan que este es su lugar seguro”.

“La comunidad puede colaborar ayudando con las necesidades de las instalaciones ,como donando estufas, pintura, materiales eléctricos, artículos para regalar en el festejo del Día del Niño, calzado ,útiles escolares y alguna máquina para cortar el césped”, reconoció “Julieta”.

Al momento de ejemplificar la intervención en el campo, sintetizó dos hechos concretos: “Hemos vivido experiencias de todo tipo. Un nene de siete años que estaba en una casa de acogida, venía a la ONG a hacer actividades, a los 13 años lo mandaron a un hogar y le pidió a la abogada que sea yo quien lo adopte. Quería que fuera su mamá, motivo por el cual estuvo conmigo hasta los 20 años y actualmente está viviendo solo, trabajando en la Cooperativa Obrera como encargado de mantenimiento”.

“Otro caso conmovedor es el de un nene que vino desde chiquito a la ONG y con nuestras enseñanzas logró comprarse su primer auto. Lo más elocuente de la anécdota es que, en agradecimiento, vino primero a mostrarlo acá antes que a sus padres”, afirmó.

En el tramo final, lanzó una invitación: “Me gustaría transmitirle a la gente que no conoce la institución que se acerque, la conozca y se involucre porque cuando sos voluntariado no solo aportas tu tiempo y habilidades sino que generás un impactó real en la vida de otras personas. Es una forma de conectar con la comunidad, aprender, crecer y, al final, crear un efecto positivo que se multiplica. Es una experiencia transformadora tanto para uno como para los demás”.

Un poco de historia

El 9 de marzo de 2015, en adhesión al Día de la Mujer, la enfermera Griselda "Chela" Filipuzzi fue homenajeada en el Aula Magna de la Universidad Nacional del Sur, en un acto abierto para todo público, cuya organización comparten la secretaría general de Cultura y Extensión de la Universidad Nacional del Sur, el Concejo Deliberante y la Municipalidad; reconociendo su trayectoria y labor en al ámbito social.

Su labor social comenzó en 2001, en la Agrupación Social y Deportiva Dr. José Penna junto a su marido "Coco", sosteniendo un comedor para cerca de 100 chicos. Luego, en 2007 se incorporó Pedro Flores, trabajador del nosocomio provincial, comenzando con tareas de mantenimiento y colaborando en la organización del lugar.

La placa que conmemora la actividad social de "Chela" está ubicada en la oficina donde se realizan las tareas de organización.

Quienes deseen colaborar pueden hacerlo aportando dinero al siguiente Alias: urano.lunes.mancha.

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