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Milei, ovacionado en una universidad judía de Nueva York: "Vamos a ganar la guerra contra Irán"

El libertario se definió además como "el presidente más sionista del mundo". Y volvió a cargar contra Maquiavelo.

El libertario se definió además como "el presidente más sionista del mundo". Y volvió a cargar contra Maquiavelo.

"Vamos a ganar", aseguró Javier Milei este lunes sobre los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, que abrieron un frente de guerra en Oriente Medio con consecuencias aún imprevisibles. No hizo falta que aclarara a quién se refería.

Lo repitió al final, cuando le preguntaron sobre el destino de la guerra. "Vamos a ganar. No me caen bien Irán. Nos metieron dos bombas y tengo una alianza estratégica con EE.UU. e Israel. El mundo se salvó por un centímetro, la bala que no le pegaron a Trump", dijo antes de pronosticar que la frutilla del postre será la liberación de Cuba.

El Presidente habló durante más de una hora y veinte minutos en el auditorio Lampord de la universidad Yeshiva, una usina académica liberal exclusiva -en sus carreras de grado- para estudiantes ortodoxos frente casi 500 personas, en su mayoría alumnos varones, que lo aplaudieron con ganas y lo vitorearon desde el principio y en cada guiño a su cercanía a Israel y al judaísmo.

"Estoy orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo", sentenció para el regocijo de los alumnos. "Milei, Milei", lo festejaron los estudiantes. Algunos de ellos eran de origen argentino. "Presidente, Presidente", lo arengaron después de recibirlo al grito de "Viva La Libertad, carajo". La mayoría lo escuchó por traducción simultánea con similar entusiasmo. "No van a poder destruir nunca a un pueblo con esa forma de vivir y honrar la vida", consignó.

En el segundo de sus tres guiños en 24 horas a la comunidad judía neoyorquina con la que profundiza vínculos, el mandatario replicó el discurso que brindó en el Foro de Davos y que adelantó que será el título de su próximo libro, La moral como política de Estado.

El domingo había visitado la tumba del Rebe de Lubavitch. Por la noche, asistirá a la cena de gala J100 del diario judío The Algemeiner, donde será el principal homenajeado y destacado entre el centenar de personas con mayor influencia positiva en la vida judía y el apoyo a Israel durante el último año.

En la Universidad ubicada en Washington Heights, cerca del Bronx, un barrio con mayoría de comerciantes y vecinos inmigrantes latinos lejos del lujo torres espejadas, el Presidente recordó que los principios morales están por delante de la eficiencia económica y cargó contra Maquiavelo, cuya muerte volvió gritar. "El utilitarismo es una mierda, aunque te puede hacer ganar una elección", sostuvo en su extensa exposición sobre la decadencia de Occidente.

En primera fila lo aplaudieron Karina Milei, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el canciller Pablo Quirno.

"Es posible hacer un recorte de 30% en un mes, se puede ganar elecciones por escándalo", dijo histriónico y con tono docente antes de recordar sus estudios rabínicos y reconocerse arrepentido por no haber traído su propia kipá a la universidad.

Los estudiantes festejaron su discurso contra la arrogancia de los economistas, y su apelaciones anti-estado y antipolítica, según las palabras del Presidente. Frente a un auditorio que río ante cada una de sus ocurrencias, el mandatario echó mano a su repertorio preferido de autores, desde la Escuela Austríaca de Economía a Alberto Benegas Lynch a Jesús Huerta de Soto. "No se puede conseguir LSD, porque se lo tomaron todo los economistas", ironizó sobre los modelos de sus colegas.

De los los políticos volvió q decir que son delincuentes y de los impuestos, que son un robo. "Por eso soy el topo que vino a destruir el Estado", dijo.

Al final, prometió "hacer a Occidente grande de nuevo" y contestó preguntas entre aplausos y cargó contra los socialistas, en una alusión al alcalde Mamdani. "El socialismo descubrió que el capitalismo deriva de la tradición judeo cristiana. Socialistas se aliaron a los antisemitas para atacar a Israel y destruir el capitalismo", dijo.

El rector y rabino Ari Berman ofició como maestro de ceremonias y relató que conoció a Milei durante la asunción de Donald Trump, donde fue uno de los oradores. Contó que quedó conmovido, porque el mandatario llevaba una imagen del Rebe de Lubavitch, cuya tumba el mandatario visitó el domingo en compañía de su hermana, ministros y hasta un gobernador peronista.

"Su rigor y su valor moral se relacionan con su compromiso y estudio de La Torá por encima de los sionistas. Su estudio no es simbólico, está compenetrado (...) su presencia reafirma el liderazgo y la moralidad", sostuvo el académico.

Aunque la ciudad sigue su ritmo frenético, el fin de semana, un hombre fue grabado mientras arrojaba el sábado un artefacto explosivo a la Mansión Gracie, la residencia oficial donde vive el alcalde Zohran Mamdani en el centro norte de Manhattan. No se registraron heridos, la policía local encontró tres bombas caseras sin detonar y la jefa de la fuerza vinculó el frustrado atentado con el Estado.

Por la noche, el Presidente asistirá a la cena de gala J100 del diario judío The Algemeiner, donde será el principal homenajeado y destacado entre el centenar de personas con mayor influencia positiva en la vida judía y el apoyo a Israel durante el último año.

Por la mañana, antes de empezar su jornada en una Manhattan que amaneció fresca y soleada, Milei justificó la elección del mencionado diario judío y brindó una entrevista en la que volvió a defender públicamente los ataques de los principales aliados geopolíticos de su administración a Irán, cuyas consecuencias son todavía impredecibles y dividen a la opinión pública estadounidense, según las encuestas locales. Incluso a las bases trumpistas del movimiento MAGA, que también objetaron el salvataje financiero a la administración libertaria en septiembre pasado.

“La Argentina está parada en el lugar correcto de la historia por primera vez después de ochenta años. Y en este contexto uno puede señalar lo que puede pasar en la coyuntura, en lo económico”, sostuvo en una entrevista con Radio Now sobre el alza del petróleo, aunque luego matizó que la suba del crudo y de los productos agrícolas serán convenientes para el país.

El Presidente, además, se mostró convencido de que la influencia en la región de China, principal socio comercial de la Argentina, caerá y que la transición en Cuba se acelerará.

Un día antes de inaugurar la Argentina Week (semana argentina) para promocionar los activos del país frente a potenciales inversores y junto a gobernadores y empresarios, el mandatario estrechó lazos con la comunidad judío-ortodoxa local.

Fuente: Clarín

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