Seguinos

Informes Especiales

El "apuro" antes del verano: mitos, verdades y cómo entrenar sin poner en riesgo la salud

Con la llegada del calor, crece la urgencia por “ponerse en forma” en pocas semanas. Especialistas advierten sobre falsas creencias, prácticas riesgosas y la importancia de sostener hábitos saludables todo el año.

Por Juan Tucat, redacción de La Brújula 24 (@TucatJuan)

A medida que se acerca el verano, hay un fenómeno que se repite: gimnasios llenos, rutinas improvisadas y una sensación de urgencia por “ponerse en forma” en cuestión de semanas. Muchas personas intensifican su actividad física, prueban métodos rápidos o siguen consejos que circulan en redes sin comprobar si realmente funcionan.

Ese apuro estacional, sin embargo, suele estar vinculado a expectativas poco realistas y a mitos que perduran desde hace años. Según la doctora experta en nutrición Analía Lofrano, “llegar al verano con un buen peso o un cuerpo adecuado al verano es algo que deberíamos dejar de usar como un latiguillo. El verano llega igual; la pregunta debería ser cómo hacemos para tener un cuerpo saludable todo el año”.

Para la especialista, el foco debe correrse del objetivo estético y orientarse hacia el bienestar integral: “Pensar en estar cómodos en el cuerpo, comer saludable, movernos más, descansar mejor. Sentirnos bien físicamente debería ser algo sostenido, no solo estacional”.

Mitos, verdades y cómo entrenar sin poner en riesgo la salud (archivo)

Mitos que aún persisten

Uno de los más difundidos es creer que el cuerpo puede transformarse por completo en pocas semanas. La evidencia muestra que la mejora de la fuerza, la reducción de grasa o el aumento de masa muscular requieren constancia. Los primeros cambios notorios suelen aparecer entre ocho y doce semanas de entrenamiento sostenido. También se mantiene la idea de que “sudar más es quemar más grasa”, cuando el sudor solo refleja pérdida de agua y no de tejido adiposo.

Otro mito habitual es que para marcar abdominales basta con hacer cientos de repeticiones diarias. La tonificación depende más del porcentaje de grasa total que de los ejercicios localizados. Algo similar ocurre con el cardio en exceso: hacerlo durante horas no acelera necesariamente los resultados. Por el contrario, puede causar fatiga, pérdida muscular y estancamiento si se realiza sin planificación.

Los cambios en el cuerpo son visibles con tiempo y constancia (archivo)

Lo que sí funciona: hábitos que dan resultados

Los especialistas coinciden en que la base de cualquier mejora física es el entrenamiento de fuerza. Ayuda a tonificar, acelera el metabolismo, mejora la postura y previene lesiones. Tres o cuatro sesiones semanales suelen ser suficientes para empezar a ver cambios reales. A esto se suma el “cardio inteligente”: caminatas, bicicleta o trotes moderados de 20 a 40 minutos que complementan el trabajo sin agotarlo.

La alimentación también es clave. Lofrano explica que “comer aprendemos por cultura, pero nadie nos enseña qué es una proteína, un hidrato o una grasa. Si sentimos que el cuerpo no está cómodo, es momento de consultar a un especialista en nutrición y revisar qué estamos comiendo”. Y agrega: “Las dietas no funcionan. No funcionan las keto, no funcionan las low carb, no funciona el ayuno intermitente. Lo que funciona es una alimentación saludable y balanceada”.

La clave de la alimentación no pasa por comer menos, sino comer mejor (archivo)

La especialista recomienda un plato simple y equilibrado: “La mitad siempre vegetales; la otra mitad puede tener hidratos de carbono complejos —como arroz, legumbres o cereales— y una porción de proteínas. Y nada de demonizar hidratos: tienen que estar”. También subraya la importancia de hidratarse correctamente y evitar restricciones extremas: “No sirve prohibirse todo. El 80-20 funciona: 80% prolijo, 20% flexible”.

El descanso forma parte del mismo paquete. Dormir bien ayuda a quemar grasa, construir músculo y sostener el rendimiento. Lofrano suma un concepto creciente en salud: el “snacking de movimiento”. “Estar muchas horas sentado es el nuevo cigarrillo. Si cada 45 minutos nos levantamos y hacemos un minuto de movimiento intenso, mejora muchísimo la salud cardiovascular”, señala. Ese hábito se suma al ejercicio programado y a la actividad cotidiana, como caminar más o usar escaleras.

Un objetivo que va más allá del espejo

Aunque el verano suele actuar como disparador, los especialistas insisten en que la actividad física debe entenderse como una inversión en salud. Mejora el corazón, aumenta la energía, reduce el estrés y fortalece huesos y articulaciones. La clave, dicen los expertos, no es llegar: es mantenerse.

Más Leídas