Seguinos

Informes Especiales

La Maratón de Salud realizó su cuarta edición con el foco en los jóvenes

La iniciativa impulsa a la escuela como punto de acompañamiento para asumir desafíos que excedan lo pedagógico. Cómo construir entornos que preparen a adolescentes para vivir en un mundo complejo.

Por Leandro Grecco
Facebook: Leandro Carlos Grecco / Instagram: @leandro.grecco / X: @leandrogrecco

La Escuela Secundaria Nº 5, ubicada en Chaco 940, abrió sus puertas el 31 de octubre último para la nueva edición de un proyecto que ya desbordó el perímetro escolar y se transformó en una política comunitaria de cuidado: la Maratón de Salud, que en 2025 celebró su cuarta edición bajo el lema “El arte sana”. 

Lo que surgió como una inquietud de estudiantes de sexto año en 2019 hoy funciona como un sistema de intervención integral donde confluyen docentes, profesionales sanitarios, estudiantes universitarios, familias y organizaciones barriales. La experiencia, que se consolidó en el tiempo, ofrece una radiografía de un fenómeno que preocupa en toda la ciudad: el aumento sostenido del sufrimiento emocional en adolescentes.

La organización define a este encuentro como un proyecto que “nace en la intersección entre salud y educación”, no como un evento aislado. Y la elección del eje de este año —las juventudes y el cuidado de su salud mental— no es casual. Desde hace meses, quienes trabajan dentro de la escuela describen un clima emocional marcado por cambios bruscos de ánimo, aislamiento, dificultades para sostener lazos y, en algunos casos, conductas hostiles que irrumpen en el aula. 

Los equipos de salud del municipio, por su parte, advierten un incremento de episodios en los que aparecen autolesiones, consumos problemáticos e incluso intentos de suicidio. El impacto de factores sociales, económicos, familiares y tecnológicos profundiza un escenario que obliga a repensar las estrategias tradicionales.

Frente a este panorama, la Maratón de Salud propone una lógica que se aleja del formato tradicional de charla informativa: talleres participativos donde las emociones toman forma visible. La actividad central de este año será la creación colectiva de atrapasueños. 

Más allá del resultado estético, lo que se busca es provocar un momento de introspección, habilitar una conversación íntima y fortalecer la vinculación con el objeto, con la palabra y con los pares. Para los organizadores, esa instancia de “afectar y afectarse” es el núcleo del proyecto. Crear juntos, reflexionar juntos y cuidarse entre sí es el camino elegido para recomponer vínculos y reforzar la atención primaria de la salud desde la escuela.

La iniciativa se apoya en un marco normativo que amplía su alcance: la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral (ESI), obligatoria en todos los niveles educativos desde 2006. La escuela, como segundo espacio de socialización después de la familia, cumple un rol clave en el acompañamiento de niños, niñas y adolescentes. No solo porque allí transcurren largos años de formación, sino porque es un territorio donde se observan de manera directa procesos de construcción de identidad, vínculos, hábitos, miedos y tensiones.

Para la Secundaria Nº 5, trabajar la ESI de manera transversal no es una cuestión burocrática. Es una política de cuidado que busca fortalecer la autoestima, la autonomía corporal, la maduración psicoafectiva y las competencias necesarias para detectar situaciones de vulneración: violencia, abuso sexual, maltrato, consumos problemáticos, embarazos tempranos y trastornos alimentarios, entre otros. 

También habilita un espacio protegido para hablar de diversidad, equidad de género, afectividad y derechos humanos. Bajo esa lógica, la Maratón funciona como puente entre las necesidades concretas de los estudiantes y la construcción de herramientas para que puedan habitar ese mundo con menos miedo y más recursos emocionales.

El equipo organizador cuenta que, antes de planificar la Maratón, se dedicaron a construir una base de datos sólida sobre la realidad adolescente del barrio. Para ello utilizaron encuestas a los alumnos de ciclo básico y ciclo superior, entrevistas con familias, relevamientos internos y observaciones sistemáticas de los cuerpos docentes. 

Estudiantes de Medicina de la UNS, supervisados por la Licenciada en Enfermería Claudia Guzmán, también realizaron un censo barrial para identificar patrones de conducta, zonas de riesgo y dificultades de acceso al sistema de salud. 

En conjunto, ese material iluminó problemáticas que fueron consideradas prioritarias: sedentarismo, consumo de alcohol y sustancias, uso excesivo de redes sociales, ludopatía, conductas violentas, malos hábitos de alimentación y dificultades para sostener prácticas de autocuidado.

Con ese diagnóstico, la escuela diseñó un mapa de talleres que abordan contenidos desde distintas aristas. La planificación tenía prevista once espacios simultáneos, con rotación por aulas, intervención de profesionales, acompañamiento de preceptores y docentes, y la elaboración de afiches que luego quedarán expuestos en la galería central. 

Hubo un conversatorio específico para docentes en el auditorio y una instancia de cierre comunitario con música y una mesa saludable. La logística, lejos de ser un detalle operativo, permitió visualizar el nivel de articulación institucional que requiere sostener un proyecto de estas dimensiones.

Para los equipos de salud, la Maratón tiene un valor adicional: permite llegar a adolescentes que no suelen acceder al sistema sanitario local. La escuela, como “territorio común”, funciona como punto de encuentro, puente y refugio. Allí confluyen realidades diversas que, en otros contextos, no siempre encuentran un espacio para ser escuchadas. Por eso la organización define a la Maratón no como un evento de un día, sino como la parte visible de una estrategia mayor para intervenir de forma sostenida y temprana en la salud del barrio.

Los organizadores coinciden en que la experiencia recién adquiere sentido cuando la comunidad participa activamente. A lo largo de los últimos años, la presencia de familias en las entrevistas, la colaboración de centros de salud del barrio y la intervención constante de docentes y equipos de orientación escolar fueron clave para sostener la iniciativa.

De hecho, gran parte del espíritu del proyecto radica en que los estudiantes se sientan protagonistas: que planteen inquietudes, formulen preguntas, expresen malestares y propongan soluciones. El objetivo es que puedan gestionar su propia realidad y adquirir herramientas para desenvolverse en distintos contextos sociales.

En ese sentido, la edición 2025 apareció como una continuidad, pero también como un salto cualitativo. En un contexto donde el sufrimiento emocional de las juventudes se expresa cada vez con más intensidad —y donde los adultos manifiestan dificultades para interpretar esos signos—, proyectos como la Maratón de Salud se vuelven imprescindibles para construir redes de contención. La escuela ya no solo enseña contenidos académicos: enseña a nombrar lo que duele, a pedir ayuda, a acompañar al otro y a reconocer señales que antes quedaban invisibles.

El aporte gastronómico

Armani Company se sumó a la Maratón de Salud desde el inicio, con una propuesta gastronómica pensada especialmente para inspirar a los adolescentes a descubrir el placer de alimentarse bien. Con un buffet saludable, vibrante y lleno de colores, la empresa buscó mostrar que la buena nutrición también puede ser creativa, deliciosa y divertida.

Cada plato fue diseñado para acompañar el espíritu de la jornada: cuidar el cuerpo, celebrar la vida y fortalecer el bienestar desde pequeños gestos cotidianos. Su presencia no sólo alimentó el día, sino que dejó en los estudiantes un mensaje profundo: elegir lo saludable también puede ser una experiencia hermosa y llena de sabor. La premisa: acompañar la interacción entre alumnos, docentes y personal de salud.

Más Leídas