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Paladar Negro

Crema de albahaca: el toque fresco y delicioso para tus comidas

Si estás buscando una manera sencilla y deliciosa de darle un giro a tus comidas sin pasar horas en la cocina, la crema de albahaca es tu mejor aliada. Fresca, aromática y llena de sabor, esta receta poco conocida tiene el poder de transformar platos básicos en verdaderas experiencias gastronómicas.

La combinación de la albahaca con otros ingredientes clave da como resultado una textura suave y un sabor fresco que resalta cualquier plato. Ya sea que la uses en una cena o en un snack improvisado, siempre será un éxito.


Ingredientes

  • 1 taza de albahaca 
  • 3 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 taza de crema de leche
  • 4 cucharadas de queso (el de preferencia)

Preparación

  1. Lavar bien las hojas de albahaca con agua fría para retirar cualquier impureza. Escurrirlas y secarlas con papel de cocina o un paño limpio, evitando que queden restos de agua para que la textura final sea más cremosa. Pelar los dientes de ajo y picarlos en trozos pequeños para que se integren mejor en la preparación. Si se prefiere un sabor más suave, se pueden blanquear sumergiéndolos unos segundos en agua hirviendo y luego enfriándolos en agua con hielo.
  2. En una sartén a fuego bajo, calentar las dos cucharadas de aceite de oliva y añadir los ajos picados. Cocinar revolviendo constantemente hasta que comiencen a dorarse, cuidando que no se quemen, ya que esto puede darle un sabor amargo a la crema. Agregar la crema de leche a la sartén y mezclar suavemente para que se integre con el aceite y el ajo. Cocinar a fuego bajo durante unos minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la crema tome temperatura y comience a espesarse ligeramente.
  3. Incorporar las hojas de albahaca a la mezcla y dejar cocinar por unos minutos, removiendo con cuidado para que la misma suelte su aroma y sabor sin perder su color vibrante. Se puede triturar ligeramente con una cuchara de madera para intensificar el sabor. Retirar la mezcla del fuego y procesarla con una licuadora de mano o una procesadora hasta obtener una textura homogénea y cremosa. Si se desea una consistencia más ligera, se puede agregar una cucharada extra de crema de leche o un chorrito de agua caliente.
  4. Volver a colocar la crema en la sartén a fuego bajo y añadir las cucharadas de queso. Mezclar bien hasta que se derrita por completo y la preparación adquiera una textura sedosa y un sabor más intenso.
  5. Probar la crema y ajustar la sazón si es necesario, agregando una pizca de sal o pimienta al gusto. Retirar del calor y dejar reposar unos minutos para que los sabores se asienten antes de servir.

Con información de Crónica Recetas

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