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Paladar Negro

Bastones de polenta crocantes: ricos, sencillos y económicos

Hay recetas que demuestran que no hace falta gastar de más para comer algo rico. Los bastones de polenta son un buen ejemplo: con pocos ingredientes y un poco de paciencia se puede transformar una preparación de todos los días en un acompañamiento dorado, crocante y de lo más tentador.

La clave está en cocinar la polenta hasta que quede bien firme, dejarla enfriar y recién después cortarla. Así mantiene su forma durante la cocción y consigue ese contraste que hace que cada bocado sea irresistible: crocante por fuera y suave por dentro.

Además, es una alternativa ideal para aprovechar polenta que haya quedado del día anterior. ¿La mejor parte? Se puede cocinar al horno, en una sartén o incluso en una freidora de aire.


Ingredientes

  • 1 taza de polenta instantánea
  • 3 tazas de agua o caldo
  • 2 cucharadas de queso rallado
  • 1 cucharada de manteca
  • Sal, a gusto
  • Pimienta, a gusto
  • Orégano o las hierbas preferidas
  • Aceite, cantidad necesaria

Para una versión todavía más sabrosa, también se puede sumar ajo en polvo, pimentón o un poco de queso extra.

Preparación

  1. Primero, calentar el agua o caldo en una olla y agregar sal. Cuando esté caliente, incorporar la polenta poco a poco, revolviendo constantemente para evitar que se formen grumos.
  2. Cocinar según las indicaciones del paquete hasta conseguir una preparación espesa y firme. Retirar del fuego y sumar la manteca, el queso rallado, la pimienta y las hierbas elegidas. Mezclar bien.
  3. Volcar la polenta sobre una fuente o recipiente ligeramente aceitado y extenderla formando una capa pareja, de aproximadamente uno o dos centímetros de espesor. Dejar enfriar por completo. Si hay tiempo, llevarla a la heladera durante al menos una hora: cuanto más firme esté, más fácil será cortarla.
  4. Una vez fría, desmoldar y cortar en bastones del tamaño deseado.
  5. Colocar los bastones en una placa aceitada, procurando que queden separados entre sí. Llevar a horno fuerte, alrededor de 200°C, y cocinar hasta que estén dorados y crocantes. A mitad de la cocción, darlos vuelta para que se doren de manera pareja. También se pueden dorar en una sartén con un poco de aceite o prepararlos en freidora de aire hasta que tengan una superficie bien tostada.

El secreto para que queden bien crocantes

Hay un detalle que marca la diferencia: la polenta tiene que estar completamente fría y firme antes de cortarla. Si todavía está tibia o demasiado blanda, los bastones pueden romperse al manipularlos.

Otro truco sencillo es no amontonar las piezas durante la cocción. Al dejar espacio entre cada bastón, el calor circula mejor y se consigue una superficie mucho más dorada.

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