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Por Maximiliano Núñez

Geriátricos: su importancia en la sociedad actual

El cuidado y protección de la vejez es una responsabilidad que debemos asumir como sociedad.

Por Maximiliano Núñez, director de Región Sanitaria I

El cuidado y protección de la vejez es una responsabilidad que debemos asumir como sociedad. Algún día también nosotros seremos mayores. Tenemos que cuidar a las personas mayores de hoy como nos gustaría que en un futuro nos cuiden a nosotros.

Un factor fundamental a tener en cuenta en este cuidado son los establecimientos geriátricos, hogares sustitutos, residencias, etc. que reciben personas mayores. Sabemos que hay determinadas situaciones sociales, como la falta de familiares, o la imposibilidad de cuidado por cuestiones laborales, que hacen que sean los geriátricos, hogares sustitutos o residencias, los lugares que reciben, cuidan, y contienen en lo sanitario, psicosocial y espiritual a las personas mayores. Es preciso, para poder garantizar una mejor calidad de vida, que estos establecimientos en primer lugar se registren, y luego, tras cumplir con los requisitos solicitados, reciban la habilitación.

La habilitación inscribe al establecimiento en un marco institucional, de control y previsibilidad, brinda seguridad a los residentes y tranquilidad a los familiares que confían en la institución a la que se confía el cuidado de la persona mayor.

Es importante que el envejecimiento, en tanto proceso normal que conlleva cambios biológicos físicos y psicosociales en el ocaso de nuestros días, esté acompañado y contenido por afectos, en un medio acorde. Tenemos derecho, a medida que envejecemos, a disfrutar de la vida con salud, afectos, seguridad social y económica.

El hecho de que los establecimientos geriátricos estén registrados y/o habilitados garantiza que se cumpla con las leyes y normas sobre la protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, para que quienes allí residen no se vean excluidos, ni discriminados y que ningún tipo de violencia agreda la dignidad y la igualdad que son inherentes a todo ser humano.

Deseamos ver a las personas mayores en lugares en los que se brinde y permita su participación en actividades deportivas, sociales, culturales y espirituales, actividades que optimizan la oportunidad de estar en un buen estado físico mental y social, y generan, en su conjunto, esperanza y calidad de vida que se vuelca en una vejez feliz y activa.

El Estado y la sociedad deben custodiar y controlar que las leyes y estos objetivos se cumplan.

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