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Contra muchos pronósticos

Nomadland: por qué se transformó en la película ganadora del Premio Oscar

La directora Chloe Zharo, junto a la actriz Frances McDormand, en el backstage de "Nomadland"

Por Fernando Quiroga
Especial para La Brújula 24

Tal vez para la Argentina, Frances McDormand no sea una actriz muy conocida; sí, la recordamos por haber protagonizado Fargo, la película de culto de los hermanos Cohen, por la cual no solo obtuvo prestigio internacional, sino la calidad de ser considerada una actriz de culto. Más allá del Oscar que le dio la mencionada producción, McDormand es hoy la heroína del filme que, actualmente, se yergue como el elegido de Hollywood: Nomadland.

Contra muchos pronósticos (el mío incluido) esta elegía de soledad y autogestión dirigida por la asiática Chloé Zharo superó, anoche, a Mank en la carrera por el Academy Award más prestigioso. Días atrás, junto a Martita Rodríguez y Claudio Luciani en Vive cada día, lo habíamos dicho muy claramente; a veces, en el resultado de la obtención del mayor galardón de cine, hay que leer la oportuna postura social del gobierno de los Estados Unidos.

Cuidado, dije oportuna, no oportunista; el gigante de las estrellas blancas y barras rojas, es un país con gran margen de redefinición y, a través del tiempo, ha logrado hacer de este espejo revisionista, la mejor versión de sí mismo hacia el mundo.

La falta de trabajo, flagelo común a nivel mundial, en muchos de los estados del país del norte, hace que, ante una economía igualmente fuerte, el emprendimiento independiente cobre dimensiones que, en nuestra Argentina, hoy son impensadas.

Pero puntualmente, lo que el argumento de Nomadland sostiene es que, después de haberlo perdido todo en el marco de una crisis económica devastadora, una mujer de Nevada emprende un viaje por el oeste norteamericano en una desvencijada casilla rodante. De manera inesperada, se encuentra explorando un estilo de vida nómada, logrando una superadora imagen de sí misma, totalmente alejada de las convenciones sociales: un crudo relato de la realidad que abunda hoy en día en las rutas del país del norte.

De todas formas, esta epopeya femenina y actual, habla de mucho más de lo que se percibe a simple vista. Es un canto a la visibilización de realidades inobjetables, cuyo campo de acción transita desde lo reflexivo y hacia lo heroico.

En un año sin cines (2020), con la expectativa de reordenamiento sociocultural a escala mundial, que un argumento como éste gane el Oscar, habla de lo asertivo y sensible que fue un jurado que sigue redefiniéndose al paso de la sociedad y de los tiempos que corren. Un certero juicio a la hora de refrendar con mesura, el pensamiento de una sociedad que habla de sí misma con altura, autocrítica y corrección.

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