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INFORME ESPECIAL

Los libros más elegidos: una radiografía al lector bahiense

La literatura sigue siendo una vía de escape para miles de personas que aún valoran el poder de la lectura. Las nuevas tecnologías. El impacto de la pandemia. Y el desafío de cautivar a las generaciones más jóvenes.

Por Leandro Grecco, redacción La Brújula 24
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La temporada de verano invita a descansar y a realizar actividades que durante el año a menudo se postergan por falta de tiempo. La disminución de obligaciones laborales, en ese marco, permite a muchos retomar el hábito de la lectura. En el contexto de pandemia, muchas conductas usuales en los meses de más calor que históricamente promovía las reuniones se vieron postergadas, para fomentar el autocuidado y la preservación del otro, en particular si se encuentra en la franja de riesgo.

Este escenario propició un vuelco favorable hacia la adquisición de un libro, como ese amigo inmune que no te contagia, pero te hace compañía y está al alcance de la mano de todos. La mayoría de los veraneantes -tanto aquellos que buscan disfrutar de una buena novela como quienes se proponen “ponerse al día” con la  actualidad-, eligen rodearse de un puñado de buenos libros durante los días de descanso.

Compartir una mesa con amigos no convivientes, ir al cine o al teatro, o simplemente compartir la sombrilla o la carpa en la playa con otra familia hasta la caída del sol es algo que una gran porción de la sociedad suele disfrutar. Más aún para la idiosincrasia del argentino, tan sociable que padece las restricciones como ningún otro habitante de este planeta. Pero no todo está perdido, la literatura abre una opción irresistible y capaz de hacer olvidar el sinsabor del aislamiento.

Tomando esta premisa como eje, LA BRÚJULA 24 elaboró un pormenorizado informe especial en el que intenta desentrañar el comportamiento de los bahienses que eligen refugiarse en el maravilloso mundo de las propuestas que publican las editoriales, quiénes son los autores predilectos, los títulos que se perfilan para descollar durante el año y distintas perlitas ligadas a un hábito tan saludable como un tanto menospreciado por las generaciones más jóvenes.

Es por ello que desde esta redacción se recabó la opinión de referentes de la industria en cuanto al contacto directo con los consumidores, con algunos números aterradores, pero que hablan de la manera de aggiornarse a los nuevos tiempos: un 62% de los lectores argentinos lee libros electrónicos, pero pocos los pagan y el 80 los descarga de manera gratuita. Si bien nada se compara con la experiencia de dar vuelta una página en papel, la economía manda y el bolsillo, también.

La novela nunca pasa de moda

Carlos Millán es un histórico vendedor de libros en la primera cuadra de calle Alsina, a pasitos del Palacio Municipal. Quizás, los 100 metros más emblemáticos de la ciudad. Allí acuden cientos de clientes por día, ávidos lectores, simples aficionados y personas que se dan una licencia para descubrir un universo tan fascinante como adictivo, en el buen sentido de la palabra porque –está comprobado– quienes se permiten una licencia de explorar un libro, difícilmente puedan resistir a su encanto.

 “Desde mi experiencia personal, a los clientes se los puede dividir en varias formas, la franja de lectores que adquiría libros periodísticos ya no está tan potenciada como antes”, señaló Millán a LA BRÚJULA 24, al tiempo que agregó: “Hace unos 20 años, cuando comenzó el tema de la investigación, con algunas publicaciones emblemáticas como ‘Robo Para La Corona’ (de Horacio Verbitsky), entre otros, la gente se volcó a ese tipo de publicaciones porque no había alternativas en cuanto a las que abordaran la realidad política. Pero hoy, con tantas señales informativas y la posibilidad de acceder a las noticias vía digital, se ha diluido la investigación pura”.

“La gente, en su mayoría, no compra un libro neutro, sino que van detrás de una postura política ya tomada”

En su charla con la redacción, sostuvo que “si bien hay libros dentro de ese género que editan los propios periodistas, ya no son tan relevantes. Quizás los que incursionan en este terreno lo hacen desde una faz política. Venden bien aquellos que abordan el eje Macri o Cristina. Allí surgen los clientes que son fieles por convicción ideológica, resaltando las virtudes de tal o cual dirigente. También tienen un relativo éxito aquellos que atacan a un espacio específico como es el caso de los libros de Fernando Iglesias o de Víctor Hugo Morales, reafirmando sus puntos de vista”.

Millán también reconoció la vigencia del género por excelencia en la literatura: “Existe el grupo de mujeres de 20 años en adelante que, en general, optan por novelas con un corte romántico de escritoras variadas como Florencia Bonelli, Viviana Rivero o Gloria Casañas, autoras que hacen ficción histórica. También hay una vertiente más literaria de esto mismo con propuestas más cuidadas como las de Isabel Allende y Rosa Montero. Y luego, surgió un sector particularmente joven de lectores de ensayos de corte feministas, donde se abordan temas actuales vinculados a la sexualidad, los movimientos sociales con un perfil más combativo”.

“En términos generales, la mujer quizás por una cuestión de disponibilidad o porque es la encargada de comprarle a los hijos, es la que más se acerca al local”. Los hombres, en tanto, por novelas o libros políticos tengan o no orientación ideológica, aunque también eligen textos históricos o que desarrollen la vida de un prócer, también a títulos del estilo de “De Animales a Dioses” de Noah Harari, más vinculados a la sociología y la cultura. También se vuelcan a autores como Daniel López Rosetti o Ricardo Canaletti que no están teñidos de una bandería política”, ejemplificó uno de los rostros más tradicionales de la coqueta librería bahiense.

En esa misma dirección, habló del nicho que representa el mercado escolar: “Los docentes, suelen llevar libros de pedagogía y que abordan ellos en sus clases y en el aula. Los ensayos literarios suelen ser adquiridos por quienes cursan una carrera de grado (historia, sociología o letras) o que se desempeñan como maestros o profesores, lo cual no quita que haya una persona con el secundario recién terminado que requiera esos textos, pero son la excepción a la regla”.

“Quiero hacer un apartado especial con los libros para chicos, donde los divido entre los que le compran los padres y los que ellos mismos eligen. En la primera tanda tenemos un amplio abanico que incluye aquellos para recién nacidos que son libros que se pueden meter en el agua hasta los que son para hasta 12 años donde las variedades son enormes a partir de las aventuras, pero ahora con un boom hacia las emociones, ya no tan ficcionales y más creativos”, añadió Millán.

Y le dedicó una mención particular a la juventud: “Para los adolescentes existen novelas u obras de ficción escritas por jóvenes como ellos de referentes como Lorena Pronsky, Magalí Tajes, Valeria San Pedro que con su retórica hacen que se vean reflejados a partir de la postura más descontracturada y no tan formal, algo que surgió en los últimos años con mucha fuerza. En este momento del año vendemos libros escolares que son de compra obligada por decirlo de alguna forma, siendo los padres de los alumnos los que se acercan, sin embargo, están aquellas madres que se llevan algunos libros más para seguir fomentando ese hábito en los más chicos”.

“La famosa frase ‘quiero regalar un libro’ y no le gusta leer parece un contrasentido. Siempre indago tratando de obtener un dato y, así descifrar qué es lo que le gusta al que lo va a recibir. Hay ciertos patrones que uno con los años adquirió y me suele ir bastante bien, a sabiendas de que está la posibilidad de cambiarlo porque todos somos muy variables y aquello que nos interesaba hace una semana, hoy dejó de gustarnos”, explicitó a partir de su dilatada experiencia.

“Muchas personas ponen por delante las predilecciones personales por sobre quien va a ser el destinatario del obsequio, ese es el primer error en el que se incurre”

Una de sus estrategias es “indagar sobre si le puede llegar a atrapar un relato corto o largo, si va más por el lado de la ficción, son las primeras preguntas que uno le hace al cliente, además de conocer si el que recibirá el regalo tiene admiración por algún personaje. Hay comodines que no fallan y otros libros que son excelentes, pero que gustan a un grupo muy reducido de personas”.

“Las editoriales siempre mandan cartillas con recomendaciones. Antes enviaban revistitas y hoy lo hacen con publicaciones en soporte virtual. En tiempos normales, salvo en pandemia, cada editorial saca una determinada cantidad fija de libros que se ponen a consideración de los lectores a principios de cada mes, salvo en enero: dos ficciones, dos actualidad, dos infantiles, salvo algunas como Siglo XXI que lanza solo ensayos de corte universitario y Planeta priorizará la coyuntura política. Todas envían un resumen, entrevistas vía Web que tal vez al lector específico no lo informen tanto porque están suscriptos a canales que aportan datos de determinado libro”, agregó.

Sobre el funcionamiento de la industria en pandemia, sintetizó que “pese al COVID-19 y los problemas económicos, la cantidad de libros editados es importante, salvo en los tres meses de mayor confinamiento de 2020, generalmente es casi un exceso porque puede atentar con la elección. Uno que está todo el día puede hasta caer en el error de que se le pase determinado autor por prestar atención a algunos puntuales”.

“Las capacitaciones existen, quizás no tan formales; en mi caso tuve la suerte de tener a Enrique (Martinelli) que es un excelente vendedor, como existen muy pocos. Él nos indicaba cómo pararnos, darnos trucos de oficio y es un capo, capaz de vender hasta el Teatro Municipal. El empleado nuevo se va amoldando, cada cual con su impronta, sabiendo que hay cosas que son inamovibles como el prestar atención, estar predispuesto ante la requisitoria, son parte del ABC del vendedor de libros”, finalizó Millán.

Los más vendidos en Bahía

  • Primer Tiempo – Mauricio Macri
  • (Mal) Educadas – María Florencia Freijo
  • Gambito de Dama – Walter Tevis
  • Liderazgo Exitoso – Bernardo Stamateas
  • Tras las Huellas de su Padre – Danielle Steel
  • El Duelo – Gabriel Rolón
  • Una Tierra Prometida – Barack Obama
  • En el Limbo – Estanislao Bachrach
  • La Tía Cósmica – Florencia Bonelli
  • La Traición – Jorge Fernández Díaz

“Preocupa que los chicos no adquieran el hábito de la lectura”

Otra opinión válida por su experiencia es la de Rubén Beltrame, encargado en Librería Agencia Sur, quien dejó sus impresiones respecto a la realidad que vive la industria literaria en Argentina, en la misma línea que su antecesor en este informe especial, aunque abordando lo que ocurre desde una óptica diferente.

“Los títulos más elegidos por los bahienses durante el verano fueron las novelas. En el caso de las clientas mujeres predominaron las histórico-románticas de autoras como Florencia Canale, Laura Miranda o Danielle Steel que lograron acaparar la atención de esa rama dentro del género”, sentenció con certeza Beltrame, durante el contacto telefónico que mantuvo con la redacción de LA BRÚJULA 24.

Y marcó una distinción en cuanto a la predilección y lo que se elige al momento de pasar por caja: “En cuanto a los hombres, el suspenso volvió a prevalecer con las obras de Ken Follet, John Grisham o Dan Brown que picaron en punta en cuanto a la predilección de ellos, al menos en nuestra boca de expendio en la ciudad”.

“Todos los mencionados son una especie de autores de moda”, aseveró, al tiempo que sostuvo que pensando en los meses más fríos, donde la lectura hogareña es un clásico que resiste al paso del tiempo: “En los próximos meses se perfilan con mucha salida el libro de Nélson Castro denominado “La Salud del Papa” y el que acaba de editar Mauricio Macri”.

“Hay un autor argentino que atraviesa transversalmente los tiempos y es Gabriel Rolón, psicólogo polifacético que basa su éxito al saber venderse a partir de su exposición y la llegada que tiene a la gente”

Luego, analizó el comportamiento de los precios: “La inflación impactó de idéntico modo que lo hizo en cualquier otro rubro, ni más ni menos. El principal problema no tiene que ver con la importación, sino con la falta de stock que termina dejando su huella en el precio final de determinados libros”.

“Es preocupante que los más chicos no adquieran el hábito de la lectura, más allá de existir una minoría que se transformó en excepción en tal sentido. Durante la década del 70 existió una generación de jóvenes que se había volcado hacia la literatura y desde entonces nunca pudo ser imitada”, rememoró con cierta nostalgia, añorando tiempos pasados más ilustrados.

Por último, exhibió el daño que ocasionan los eBooks (libros electrónicos digitales) a la venta de publicaciones físicas: “Las tecnologías, más precisamente plataformas como Netflix o el acceso temprano al teléfono celular perjudican directamente a nuestra industria. Hoy, nos queda un grupo minoritario, encarnado en personas de 80 años en adelante, que sigue valorando la posibilidad de tener un libro impreso en sus manos”.

La ventana que abrieron las clases no presenciales

Desde Klas Libros, Nadia Ramos aportó todo su bagaje de conocimiento en la materia, frente a la requisitoria de este medio: “Contamos con un público por llamarlo de alguna manera cautivo compuesto por gente mayor que no está acostumbrado a las nuevas tecnologías y que sigue acudiendo a nuestras librerías para buscar los títulos que les interesan”.

“El valor de tener una publicación impresa en papel en la mano, para esos clientes, está por encima de cualquier tipo de avance que permita una presunta comodidad al momento de acceder a la lectura”, enfatizó Ramos, poniendo en valor la necesidad de mantener el ritmo de venta de las publicaciones.

“En la etapa donde las restricciones se hicieron más fuertes, allá por esta época del año pasado, notamos la afluencia de toda clase de lectores que eligieron zambullirse en el maravilloso mundo de las novelas, aunque también hubo un auge inusitado de la literatura infantil y aquellos libros que ayudan a los chicos a escribir o aquello que no podían aprender en la escuela por la suspensión de las clases presenciales”, destacó.

Por último, dejó un consejo: “A aquellos que no tienen el hábito de la lectura lo que uno, desde su humilde posición, le puede decir es que nunca es tarde, que comiencen porque es un mundo hermoso que vale la pena experimentar para sentirse mejor”.


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