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La NASA prepara el terreno para vivir en la Luna: busca refugios, hielo y zonas seguras

La agencia espacial seleccionó tres investigaciones que analizarán recursos, amenazas ambientales y cavidades naturales antes de las próximas misiones tripuladas.

La NASA dio un nuevo paso en su plan para establecer una presencia humana sostenida en la Luna. La agencia seleccionó tres investigaciones científicas que buscarán responder preguntas clave para cualquier futura base: dónde encontrar recursos, qué sectores pueden servir como refugio y cuáles son los principales riesgos que enfrentarán los astronautas en la superficie lunar.

Los equipos serán enviados mediante la iniciativa Commercial Lunar Payload Services (CLPS) y forman parte del programa PRISM, encargado de llevar instrumentos científicos al terreno antes de las futuras misiones tripuladas. La información obtenida será utilizada tanto por Artemis como por el programa Moon Base, con la mirada puesta en construir el primer puesto avanzado permanente de la humanidad fuera de la Tierra.

Uno de los instrumentos elegidos es la Estación de Monitoreo del Entorno Lunar–Polo Sur (LEMS-SP). Funcionará como una especie de puesto meteorológico y sísmico lunar: seguirá la caída de micrometeoritos, medirá materiales volátiles presentes en el entorno y registrará movimientos sísmicos. Esos datos permitirán estimar qué amenazas podrían afectar instalaciones, equipos y futuras zonas habitadas.

Otra de las apuestas apunta directamente bajo la superficie. El proyecto GIMLI será desplegado en el pozo de Marius Hills para determinar si esa formación conecta con un gran tubo de lava subterráneo. La posibilidad entusiasma a los científicos porque esas cavidades podrían convertirse, llegado el caso, en verdaderos refugios naturales frente a la radiación, las temperaturas extremas y el constante impacto de pequeñas rocas espaciales.

La tercera investigación, denominada DISCO, tendrá como misión estudiar el hielo oculto en pequeñas regiones permanentemente frías de la Luna. Detectar y caracterizar ese recurso no es un detalle menor: el agua podría ser utilizada por futuras tripulaciones y, mediante distintos procesos, también aportar oxígeno o componentes necesarios para producir combustible.

“La ciencia de la NASA está construyendo la guía definitiva de supervivencia interplanetaria”, resumió Nicky Fox, responsable de la Dirección de Misiones Científicas. La idea, explicó, es contar de antemano con información sobre recursos, peligros y condiciones ambientales para reducir los riesgos antes de que los astronautas comiencen a vivir y trabajar durante períodos prolongados en el satélite.

El proyecto lunar, además, funciona como banco de pruebas para un desafío todavía mayor. La NASA considera que aprender a operar lejos de la Tierra, aprovechar recursos locales y construir refugios seguros será fundamental antes de intentar una presencia humana en Marte. Primero la Luna; después, si todo sale según lo planeado, el siguiente gran salto estará mucho más lejos.

Con información de Infobae

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