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"Voy a ir hasta el final": la argentina que sueña con ser astronauta habló con La Brújula 24

No te pierdas el relato de la médica Lorna Evans.

Lorna Evans nació en Lanús, se formó en la Universidad de Buenos Aires y hoy trabaja en la NASA, donde construye su camino con un objetivo claro: convertirse en astronauta y formar parte de la misión Artemis. En diálogo con el programa Hora Pico de La Brújula 24, contó en primera persona el esfuerzo, las frustraciones y la perseverancia que la llevaron a estar cada vez más cerca de su sueño.

Instalada en Florida desde hace cuatro años, la médica y piloto relató que su historia está marcada por el esfuerzo desde sus inicios. “Siempre fuimos clase media baja y para mí era lo natural tener que ser perseverante para poder lograr las cosas”, explicó. Y agregó: “Sé que va a costar y voy a tratarlo lo máximo posible y si no se da, no se da y si se da, espectacular. Pero vamos a poner todo para que se dé”.

Evans se formó como médica en la UBA, aunque primero se recibió como piloto, pagando sus horas de vuelo con trabajo. “Decía: bueno, lo voy a invertir en horas de vuelo para estar más cerca del cielo”, recordó. Fue en ese recorrido donde descubrió la medicina aeroespacial, una especialidad que estudia efectos del vuelo y microgravedad en el cuerpo humano. “Estudia a una población súper reducida: pilotos y astronautas. Hay cambios a nivel cardiovascular, inmunológico, redistribución de fluidos, incluso reactivación de virus”, detalló.

El salto a Estados Unidos no fue sencillo. Durante meses buscó oportunidades sin éxito. “Mandaba como 200 mails por día”, contó. Hasta que logró una oportunidad en la Mayo Clinic, donde comenzó a vincularse con la medicina aeroespacial y encontró a su mentora, quien la impulsó a aplicar a programas de la NASA.

El ingreso a la agencia espacial no fue inmediato. “Me rechazaron cuatro veces”, recordó. Y confesó: “Después de la tercera vez no quería aplicar más”. Sin embargo, un consejo cambió su rumbo: “Un médico me dijo ‘a mí me rechazaron siete veces, seguí intentando’. Eso me cambió la mentalidad”. En el cuarto intento, finalmente fue aceptada.

Desde entonces, Evans participa en investigaciones vinculadas a la salud de astronautas y al desarrollo de protocolos para misiones espaciales. Explicó que cada misión sirve para corregir errores y mejorar sistemas: “Se testea todo, desde el equipamiento hasta cómo se sienten los astronautas en espacios reducidos. Si algo falla, como pasó con el baño en Artemis, hay que entender por qué y corregirlo”.

A pesar de los avances, tiene claro que el camino es largo y altamente competitivo. Aun así, mantiene su convicción: “Ahora voy con todo. Tengo prendido fuego ese sueño”. Y resumió su filosofía con una frase: “El no ya lo tenés, hay que buscar el sí”.

Además de su carrera, impulsa la Asociación Latinoamericana de Medicina Aeroespacial, Ingeniería y Biotecnología, con el objetivo de acercar esta disciplina a la región. “Queremos plantar la semillita de la curiosidad en la ciencia, que los chicos vean que se puede llegar”, explicó.

Mientras continúa sumando experiencia, ya piensa en el próximo paso: volver a postularse cuando se abra la convocatoria para astronautas. “Tal vez me rechacen de vuelta, vamos a seguir hasta el final”, aseguró.

Con los pies en la Tierra pero la mirada puesta en el espacio, Lorna Evans avanza sin certezas absolutas, pero con una idea clara: “Voy a tratar de acercarme a mi sueño paso a paso”.

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