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El caso de los bolsos con droga, paso a paso: cómo se descubrió la maniobra narco

La causa inició con el hallazgo de cocaína en Monte Hermoso y, siete meses después, derivó en el secuestro de casi 500 kilos de droga, cinco detenidos y una compleja trama de seguimientos, escuchas y movimientos por la Hidrovía.

Un bolso con 35 kilos de cocaína encontrado por un grupo de guardavidas en la costa de Monte Hermoso fue la primera pieza de una investigación que, siete meses después, permitió frustrar una maniobra para sacar casi media tonelada de droga del país a través del Paraná.

Todo comenzó el 2 de enero, cuando guardavidas que realizaban un entrenamiento en inmediaciones de la Reserva Natural Pehuén Co-Monte Hermoso encontraron sobre la orilla un bolso estanco. Al abrirlo descubrieron panes de cocaína y rápidamente intervino la Justicia Federal.

El cargamento tenía alrededor de 35 kilos y los investigadores comenzaron a analizar cada detalle del equipaje, desde las características de los envoltorios hasta la marca y el modelo del bolso impermeable.

Ese último dato terminó convirtiéndose en una de las pistas decisivas.

Al reconstruir quién comercializaba esos bolsos, los investigadores detectaron que el 18 de marzo de 2025, varios meses antes del hallazgo en Monte Hermoso, Sebastián Di Seri había comprado por internet 25 unidades del mismo tipo, por un monto cercano a 1,2 millones de pesos. La entrega se había realizado en un domicilio de Quilmes Oeste.

La operación despertó todavía más sospechas cuando comenzaron a investigar al comprador: Di Seri trabajaba como albañil y no aparecía vinculado a ninguna actividad náutica que justificara la adquisición de semejante cantidad de bolsos impermeables.

Pero la compra de los bolsos era apenas una parte.

Los investigadores reconstruyeron otras adquisiciones realizadas por Di Seri y encontraron una extensa lista de elementos que poco tenían que ver con su actividad laboral: un binocular de larga distancia con visión nocturna, un kit de internet satelital Starlink, un adaptador Ethernet, elementos de seguridad naval, un comunicador satelital, un motor eléctrico, una envasadora al vacío, un malacate con cable de plasma y una balanza digital, entre otros equipos.

La combinación llamó inmediatamente la atención. Para los investigadores, se trataba de elementos que podían ser utilizados para acondicionar droga al vacío, evitar el ingreso de humedad, transportar los paquetes por agua, comunicarse desde lugares alejados y desarrollar movimientos nocturnos en embarcaciones.

A partir de allí comenzaron los seguimientos sobre Di Seri y el análisis de sus vínculos. Las transferencias de dinero y comunicaciones permitieron avanzar sobre otros sospechosos: Antonio Gustavo Straccia, Jorge Eduardo Ayala, Jorge Alberto Miño y Damián Andrés Leyria.

Las escuchas telefónicas y la geolocalización de los celulares fueron aportando nuevas piezas. En distintas conversaciones los investigadores detectaron referencias a dinero, movimientos de embarcaciones y operaciones que debían concretarse. Incluso una de las maniobras habría quedado paralizada temporalmente por el conflicto de los prácticos, que había frenado el movimiento de buques. Según la reconstrucción judicial, los sospechosos esperaban que la actividad se normalizara para poder avanzar.

La pesquisa también detectó un viaje hasta la zona de Necochea-Quequén, donde uno de los investigados adquirió una embarcación semirrígida. Prefectura siguió su traslado hacia el Gran Buenos Aires y logró determinar dónde permanecía guardada.

Con el avance de la investigación, los movimientos comenzaron a concentrarse sobre Ramallo y San Nicolás. Los sospechosos alquilaron una cabaña cercana al río y trasladaron hasta allí la embarcación y parte de la logística. El 7 de agosto, los investigadores advirtieron una serie de movimientos que indicaban que la operación estaba próxima a concretarse.

Finalmente, la noche del 8 de agosto, Prefectura interceptó la lancha en el kilómetro 351 del río Paraná, a la altura de San Nicolás. A bordo estaban Jorge Eduardo Ayala, Damián Andrés Leyria, Antonio Gustavo Straccia y Jorge Alberto Miño.

Los efectivos encontraron siete bolsos estancos con 232 kilos de cocaína de máxima pureza, además de teléfonos celulares, comunicadores satelitales, dinero en efectivo, sogas y otros elementos utilizados para preparar los cargamentos. Los bolsos habían sido reforzados para poder soportar el peso y ser izados desde una embarcación de mayor porte.

La hipótesis de los investigadores es que la organización pretendía usar la modalidad conocida como “rip-off”: una embarcación menor se acerca hasta un buque y coloca clandestinamente los bolsos con droga para que sean transportados fuera del país.

Todavía se investiga cuál era el buque al que pretendían acercarse y si existía alguna persona a bordo que colaboraría con la maniobra.

Después de detener a los cuatro hombres que viajaban en la lancha, Prefectura avanzó sobre los lugares en los que se habían alojado y guardado parte de la logística. En un inmueble de Ramallo encontraron otros ocho bolsos preparados que contenían 267 kilos de cocaína.

La suma de ambos procedimientos llevó el total secuestrado a 499 kilos.

Un día después fue detenido Sebastián Di Seri en su domicilio de Quilmes y se convirtió en el quinto acusado de la causa.

Los allanamientos también permitieron recuperar documentación, comprobantes de compras, teléfonos, dispositivos electrónicos y equipamiento que coincidía con distintas operaciones que los investigadores habían rastreado durante meses.

La jueza federal de Garantías de Bahía Blanca, María Gabriela Marrón, dispuso la prisión preventiva durante 180 días para los cinco acusados, por lo que permanecerán detenidos mientras avanza la investigación. Algunos de ellos, según pudo averiguar este medio, están analizando acogerse a la figura del "arrepentido".

Ahora resta analizar los celulares y demás dispositivos secuestrados para determinar si existen otros integrantes, quiénes financiaban la estructura, qué contactos mantenían y cuál era el destino final de la cocaína.

El valor del cargamento permite dimensionar la maniobra. Según estimaciones incorporadas al expediente, los 499 kilos podían representar alrededor de US$2,5 millones en una zona portuaria bonaerense, US$16 millones si llegaban a Europa y hasta US$45 millones en un destino internacional más lejano.

De esta manera, la compra de 25 bolsos impermeables por parte de un albañil, sumada a adquisiciones tan particulares como binoculares de visión nocturna, equipos satelitales y elementos náuticos, se convirtió en una de las pistas fundamentales para unir aquel hallazgo del 2 de enero en Monte Hermoso con el operativo que siete meses después terminó con casi media tonelada de cocaína secuestrada en el Paraná.

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