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Cómo usar la tarjeta de crédito sin perder el control de los gastos

Las claves para mantener un buen historial financiero.

La tarjeta de crédito puede ser una herramienta útil para financiar compras, aprovechar promociones y ordenar gastos, pero también representa una forma de endeudamiento. Su uso requiere planificación, especialmente en un contexto de aumento de la mora bancaria en la Argentina.

Según datos del Banco Central, en mayo la irregularidad alcanzó al 7,7% de los créditos otorgados al sector privado. En los hogares, el nivel llegó al 12,8%, el más alto en más de 24 años, y dentro de ese total, el 11% correspondió a deudas con tarjetas.

Especialistas de distintas entidades coinciden en que uno de los principales errores es utilizar el crédito para gastos cotidianos sin evaluar la capacidad de pago. La tarjeta de débito debería reservarse para “el día a día”, mientras que la de crédito conviene destinarla a consumos puntuales, planificados o que permitan aprovechar cuotas sin interés, descuentos y reintegros.

También recomiendan revisar cada mes el resumen. Ese control ayuda a identificar gastos hormiga, detectar consumos desconocidos y conocer cuánto se lleva gastado. Camila Staffora, de BBVA Argentina, advirtió que “pagar fuera de término genera intereses y puede afectar el historial crediticio”.

Otra práctica riesgosa es abonar únicamente el pago mínimo. Aunque evita una mora inmediata, no cancela la deuda y genera intereses sobre el saldo pendiente. Desde Supervielle remarcaron que “el saldo a pagar podría ir creciendo mes a mes”. Por eso, lo aconsejable es cancelar el total o, si no resulta posible, pagar el mayor monto disponible por encima del mínimo.

Las entidades también sugieren programar recordatorios, activar alertas de consumo o adherir el resumen al débito automático. Cuando no se puede cubrir el importe completo, es preferible consultar opciones de refinanciación en cuotas fijas antes del vencimiento.

La tarjeta conviene cuando la compra está prevista, la cuota entra dentro del presupuesto mensual y existe capacidad para pagar el resumen. Además, puede utilizarse para obtener beneficios concretos, siempre que no comprometa ingresos futuros ni desplace gastos esenciales.

El objetivo es evitar que una financiación útil termine desordenando las cuentas personales y deteriorando la capacidad de acceder a préstamos.

Con información de La Nación

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