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Líderes de Escocia, Gales e Irlanda se unen para impulsar su independencia del Reino Unido

La cumbre será este lunes en Cardiff y buscará coordinar una estrategia común para reclamar consultas populares sobre el futuro político de cada territorio.

El mapa político del Reino Unido vuelve a crujir. Los principales referentes nacionalistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte se reunirán este lunes en Cardiff en una cumbre inédita que buscará coordinar posiciones y reclamar a Westminster que facilite los procesos necesarios para que cada territorio pueda decidir su futuro constitucional.

La cita tendrá como protagonistas al escocés John Swinney, líder del SNP; al primer ministro galés y referente del Plaid Cymru, Rhun ap Iorwerth; y a Michelle O’Neill, vicepresidenta del Sinn Féin y primera ministra de Irlanda del Norte. También participará Mary Lou McDonald, presidenta del Sinn Féin y líder de la oposición en la República de Irlanda. Aunque ocupan cargos de gobierno, asistirán en representación de sus partidos y no de las administraciones que encabezan.

El encuentro no quedará solamente en una fotografía. Está prevista la firma de un memorando de entendimiento que reclamará a Londres que se prepare para “facilitar” eventuales cambios constitucionales en las tres naciones. Además del espinoso debate territorial, los dirigentes planean avanzar en una agenda común sobre economía, energía, Europa y cooperación internacional.

El escenario tiene un ingrediente novedoso: por primera vez, las tres administraciones descentralizadas están encabezadas por fuerzas que promueven un cambio profundo en la relación con Londres. En Gales, ap Iorwerth también viene reclamando una mayor transferencia de competencias, entre ellas las relacionadas con la Policía, un área que, a diferencia de Escocia e Irlanda del Norte, continúa bajo control de Westminster.

Desde Escocia, Swinney sostiene que el momento político obliga a discutir nuevamente quién tiene la última palabra sobre el futuro del país. El problema es que el gobierno británico no parece dispuesto a abrir esa puerta: el primer ministro Andy Burnham reiteró recientemente que una repetición del referendo independentista escocés de 2014 continúa fuera de sus planes, pese a que unas declaraciones anteriores suyas habían alimentado las expectativas nacionalistas.

Como si al tablero le faltara tensión, Donald Trump se metió de lleno en la discusión durante su visita a Dublín. El presidente estadounidense dijo que le gustaría ver una Irlanda unificada y sostuvo que el proceso terminará ocurriendo, unas palabras que provocaron rechazo entre sectores unionistas y obligaron a Londres a reaccionar. El Acuerdo de Viernes Santo de 1998 contempla la posibilidad de una reunificación, aunque mediante una consulta popular y bajo condiciones específicas.

La cumbre de Cardiff, por sí sola, no implica que el Reino Unido esté a las puertas de una ruptura. Pero sí deja una imagen difícil de ignorar: Escocia, Gales y el nacionalismo irlandés están intentando hablar con una sola voz frente a Londres. Y en un país donde las discusiones sobre autonomía, identidad y soberanía llevan años acumulándose, el movimiento promete volver a poner la unidad británica en el centro del debate.

Con información de Ámbito

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