Seguinos

Paladar Negro

Los tips para preparar una focaccia alta, esponjosa y con un sabor irresistible

La receta italiana tiene algunos secretos que muchos pasan por alto. Conocé cuáles son para obtener una preparación perfecta.

Hay aromas que tienen el poder de abrir el apetito al instante, y el de una focaccia recién salida del horno ocupa, sin dudas, un lugar privilegiado. Con su corteza dorada, su interior liviano y ese inconfundible perfume a aceite de oliva y romero, este clásico de la cocina italiana conquistó mesas de todo el mundo.

Detrás de una focaccia bien lograda hay pequeños secretos que hacen toda la diferencia. La buena noticia es que no hace falta ser un panadero profesional para conseguir un resultado digno de una panadería artesanal. Solo hay que prestar atención a algunos detalles y, sobre todo, tener un poco de paciencia.

Una masa con más agua: la clave de una miga liviana

Si alguna vez intentaste preparar focaccia y la masa te resultó demasiado pegajosa, no te preocupes: es exactamente lo que debe pasar.

A diferencia de otros panes, la focaccia necesita una hidratación elevada. Es decir, lleva una mayor proporción de agua respecto de la harina. Ese detalle, que al principio puede parecer un error, es el responsable de que durante la fermentación se formen grandes burbujas de aire en el interior.

¿El resultado? Una miga suave, alta y repleta de esos característicos alveolos que distinguen a una buena focaccia.

Aunque la tentación sea agregar más harina para facilitar el amasado, los expertos recomiendan evitarlo. Con un poco de práctica y tiempo, la masa tomará la consistencia adecuada sin perder la textura que la hace tan especial.

El tiempo juega a favor

En panadería hay una regla que rara vez falla: las mejores recetas no se apuran.

Uno de los grandes secretos de la focaccia está en la fermentación lenta. Muchos panaderos dejan reposar la masa durante varias horas e incluso la llevan a la heladera toda la noche para que la levadura actúe de manera gradual.

Este proceso no solo mejora la textura, sino que también potencia el sabor. La masa desarrolla aromas más complejos y el pan adquiere una consistencia mucho más ligera.

El aceite de oliva, el ingrediente que marca la diferencia

Si hay un protagonista indiscutido en esta receta, ese es el aceite de oliva extra virgen.

No se utiliza únicamente para evitar que la masa se pegue. También aporta humedad, realza el sabor y ayuda a conseguir una superficie dorada y ligeramente crocante, mientras mantiene el interior tierno.

Antes de hornear, los panaderos aconsejan agregar un generoso chorro de aceite sobre la masa. Ese último toque intensifica el aroma y le da a la focaccia ese sabor tan característico que la convierte en una verdadera delicia.

Los famosos huecos tienen una función importante

Es imposible pensar en una focaccia sin imaginar esas hendiduras repartidas por toda la superficie.

Lejos de ser un detalle decorativo, cumplen una función muy práctica. Antes de llevar la masa al horno, basta con presionar suavemente con las yemas de los dedos para formar esos pequeños huecos.

Gracias a ellos, el aceite de oliva se distribuye de manera uniforme y el calor penetra mejor durante la cocción, favoreciendo un horneado parejo y una textura inconfundible.

La focaccia demuestra que, muchas veces, el secreto de una gran receta no está en ingredientes extravagantes, sino en respetar cada etapa del proceso.

Foto: Magnific.

Cómo hacer la mejor focaccia en casa

Ingredientes

  • 500 gramos de harina de fuerza o harina 000
  • 400 ml de agua tibia
  • 10 gramos de sal
  • 7 gramos de levadura seca
  • 50 ml de aceite de oliva extra virgen
  • Romero fresco
  • Sal gruesa a gusto

Preparación

  1. Mezclar la harina, la levadura y el agua hasta formar una masa homogénea.
  2. Incorporar la sal y parte del aceite de oliva.
  3. Amasar suavemente hasta integrar todos los ingredientes.
  4. Cubrir y dejar reposar entre 2 y 3 horas, o hasta que la masa duplique su volumen.
  5. Colocar la masa en una fuente aceitada y estirarla con las manos.
  6. Dejar reposar nuevamente durante 30 minutos.
  7. Presionar la superficie con los dedos para formar las clásicas cavidades.
  8. Agregar aceite de oliva, romero y sal gruesa.
  9. Hornear a 220 °C durante 20 a 25 minutos o hasta que esté dorada.

Con información de TN Recetas

Más Leídas