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La historia de Mateo, el nene bahiense cuya vida es una cadena de milagros

Con apenas cinco años, superó momentos críticos gracias al acompañamiento de su familia, la solidaridad de la comunidad y el trabajo de los Bomberos Voluntarios de Ingeniero White.

Los milagros ocurren todos los días. Solo que no siempre nos percatamos de ellos. A veces se trata de un evento aislado; en otras ocasiones, son varios que se encadenan y su resultado nos hace admirar el esfuerzo de muchas manos. En la vida de Mateo Córdoba, un nene bahiense que nació con una cardiopatía poco frecuente, esa cadena incluyó a su familia, a médicos, a vecinos solidarios y a los Bomberos Voluntarios de Ingeniero White, cuya intervención fue clave durante una emergencia.

Al poco tiempo de su nacimiento, en febrero de 2022, los padres del nene recibieron el diagnóstico: Síndrome de Shone, una dolencia congénita que genera múltiples defectos en el lado izquierdo del corazón que dificultan el flujo sanguíneo. La operación para el tratamiento debía hacerse en Buenos Aires y, gracias a la solidaridad bahiense, lograron sostener los gastos en ese momento y nuevamente un año después, cuando tuvieron que regresar.

En medio de esas dificultades, en 2023, un episodio marcó para siempre a la familia: Mateo sufrió un infarto y la intervención de los Bomberos Voluntarios de Ingeniero White fue clave para salvarle la vida, gracias a la aplicación de RCP mientras iban en el auto hasta el hospital, lo que permitió que llegara con vida al centro médico.

"Mate hoy está acá conmigo, porque esos primeros auxilios fueron fundamentales. Yo tengo curso hecho de RCP y en el momento no te sale nada. Él quedó ahí como frenado y se puso todo morado, los labios blancos, y los ojos para arriba. Fue horrible. Justamente sacamos el auto, salimos, y nos cruzamos con ellos (con los bomberos). Siempre digo que para mí son mis héroes, porque en el momento yo como mamá no me salía nada", recordó Micaela Espinoza Venegas, la madre del niño, en el programa Gente de Palabra.

Aquel evento quedó grabado no solo en la memoria de la familia, sino de uno de los integrantes del equipo de emergencias que ayudó a gestar ese milagro. "No fui yo solo, yo dependí de un equipo y los cuatro estuvimos en el momento en que teníamos que estar e hicimos lo mejor que pudimos, que en este caso fue favorable", dijo Nicolás Arancibia, uno de los bomberos que participó en la atención de la emergencia que salvó la vida de Mateo.

"Yo hice lo que me enseñaron, lo que la institución me enseñó. El crédito no es mío, es de la institución", comentó, al referirse a la situación como parte de lo que hacen en la cotidianidad.

Micaela explicó que los médicos esperaban realizarle una nueva operación a los cinco años, pero el infarto apresuró las cosas. Ellos tuvieron que regresar a Buenos Aires y, una vez más, la solidaridad bahiense estuvo allí para apoyarlos con los gastos.

César Mendiondo, segundo jefe del cuerpo activo de los bomberos whitenses, destacó que los integrantes de ese cuerpo "son chicos que le ponen todo y no solo en la emergencia. Estas situaciones de la vida del bombero son un porcentaje relativamente bajo. Después hay un montón de cosas, capacitación, mantenimiento. Entonces, la gente ve esto, es lógico, es lo que se palpa y donde lo podemos ayudar, pero el trabajo que hace el bombero es mucho más allá de eso. Y también está la decisión, de estar después de tu trabajo, después de solucionar los problemas en tu casa y ser parte de esta actividad".

Hoy, con cinco años de edad, Mateo continúa con sus controles y goza de buena salud. Durante la nota en los estudios de La Brújula 24 se lo veía activo, como cualquier niño de su edad, disfrutando de unos alfajores e irradiando esa energía infantil que, en su caso, es una muestra de la cadena de gente que, apoyando sus colectas o con el RCP, fue un milagro en sí misma.

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