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La bebida que muchas personas consumen a diario y que podría afectar el hígado

Especialistas advierten que el exceso de azúcar y la falta de fibra pueden favorecer la acumulación de grasa en el organismo.

Aunque muchas personas relacionan el cuidado del hígado principalmente con evitar o reducir el consumo de alcohol, especialistas en salud advierten que otros hábitos cotidianos también pueden afectar su funcionamiento. Entre ellos, aparece el consumo frecuente de ciertas bebidas que suelen presentarse como beneficiosas, pero que, en exceso, podrían favorecer la inflamación hepática y generar consecuencias a largo plazo.

En un artículo publicado por el sitio Parade, el doctor Lee F. Peng, jefe de gastroenterología y hepatología en Hackensack Meridian Jersey Shore University Medical Center, explicó que el alcohol no es el único factor capaz de dañar el hígado. Según señaló, también existen alimentos, bebidas, medicamentos y suplementos que pueden tener impacto negativo si se consumen de manera habitual o en cantidades elevadas.

El especialista remarcó además que incluso quienes no toman alcohol pueden desarrollar enfermedades hepáticas. En ese sentido, mencionó la condición antes conocida como “hígado graso no alcohólico”, que actualmente se denomina enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica. Se trata de una acumulación de grasa en el hígado que suele estar vinculada con factores como obesidad, diabetes tipo 2 y colesterol elevado.

De acuerdo con los expertos, una de las bebidas que puede generar preocupación son los jugos de frutas industrializados promocionados como “naturales”. Aunque suelen destacarse por su aporte de vitamina C, Peng recomendó revisar toda la información nutricional antes de incorporarlos de forma frecuente a la dieta. Además, advirtió que no producen el mismo efecto que comer fruta entera, principalmente porque carecen de fibra.

El punto central de la advertencia es su alto contenido de azúcar, en especial fructosa, presente también en el jarabe de maíz de alta fructosa. Su consumo excesivo podría contribuir a la acumulación de grasa en el hígado y empeorar cuadros hepáticos preexistentes.

Los especialistas aclaran que no es necesario eliminarlos por completo, sino moderar su consumo y evitar que sean una opción diaria. Como alternativas, recomiendan priorizar frutas frescas, jugos exprimidos naturalmente y agua.

Con información de La Nación

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