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"Antes de ver, el bebé ya siente": el impacto emocional de la vida intrauterina

La psicóloga bahiense María Rosa Giampieri presentó su libro “Volver al origen” y destacó la importancia de los vínculos tempranos, la voz, el contacto y la salud mental perinatal.

La psicóloga bahiense María Rosa Giampieri presentó en el programa “Nunca es tarde”, de La Brújula 24, su libro “Volver al origen, el reencuentro con la vida intrauterina”, una obra en la que propone revisar la importancia de los primeros vínculos y de la vida emocional durante el embarazo.

La profesional, especialista en psicología perinatal, explicó que el libro nació a partir de años de investigación y de su experiencia clínica. “Me llevó a que tenía que ponerlo en palabras, lo que yo estaba viendo, que era importante transmitirlo”, señaló durante la entrevista.

Giampieri sostuvo que la vida intrauterina debe pensarse como un primer espacio de vínculo, previo al nacimiento y a la palabra. “Volver al origen tiene que ver con volver a ese tiempo inaugural, antes de la palabra, antes del recuerdo consciente. El cuerpo siente y registra”, expresó.

En ese sentido, aclaró que no se trata de afirmar que lo vivido durante el embarazo determina por completo la vida posterior, sino de reconocer que existe una historia previa al nacimiento. “No es que la vida intrauterina condiciona la vida después cuando el bebé nace, pero hay que pensar que hay un inicio”, indicó.

La psicóloga también remarcó la necesidad de prestar más atención a la salud mental de la madre durante el embarazo. Según explicó, muchas veces los controles y cursos preparto se concentran en aspectos técnicos, como la lactancia o los cuidados físicos, pero dejan en un segundo plano la dimensión emocional.

“Vemos bastante seguido casos así, descubrimos desgraciadamente casos que terminan siendo noticia o que terminan en la justicia. Está el estigma que a veces no te lo dicen, o porque están medicadas y eso es un tema, porque hay muchas mamás que tienen mucha ansiedad y ataques de pánico”, advirtió.

Giampieri planteó que el bebé registra estímulos desde etapas muy tempranas y que el vínculo no comienza únicamente después del parto. “El bebé se comunica a través de la piel. El bebé escucha primero. Se pensaba que a partir de los seis meses recién escuchaba, entonces las mamás por ahí le hablaban a los siete meses, pero no: el bebé desde que empieza a gestarse, que se empieza a formar, empieza por la piel a recibir las vibraciones”, explicó.

La autora hizo hincapié en la voz, el contacto y la presencia afectiva como formas de contención. En uno de los pasajes del libro, citó una escena clínica vinculada al miedo infantil: “El niño le dice ‘tía háblame, tengo miedo’, y la tía le dice ‘pero de qué te sirve si no puedes verme’, y el niño dice ‘hay más luz cuando alguien me habla’”.

Para la especialista, esa frase resume la importancia de la voz como presencia reguladora. “La voz no es que va a hacer que la oscuridad deje de serlo, pero sí se vuelve más habitable”, dijo.

Durante la entrevista, Giampieri también habló sobre la depresión posparto, las dificultades de vinculación entre la madre y el bebé y la necesidad de acompañar esos procesos sin prejuicios. “Aunque parezca que es algo tan normal ser mamá, es una nueva identidad”, sostuvo.

Además, recomendó que durante el embarazo haya momentos de conexión con el bebé, incluso cuando la madre no atraviesa un buen día. “Hablarle, pero no solamente cuando uno está bien. Si uno está angustiado también decirle: ‘bueno, hoy no tuve un buen momento’. Aunque a uno le parezca que el bebé no entiende, obviamente las palabras no las comprende, pero sí el tono, las vibraciones”, explicó.

La psicóloga también dejó una reflexión sobre la crianza y el tiempo compartido con los hijos. “Todo el tiempo que uno le puede dedicar al niño es oro. Por más que todos estamos muy atareados y a veces decimos ‘bueno, después juego’, ese después nunca llega”, afirmó.

Giampieri advirtió, además, sobre el uso excesivo de pantallas en la infancia y sostuvo que el impacto no es el mismo en un niño que en un adulto. Según explicó, la exposición constante genera una sobreestimulación que luego puede dificultar la atención, la quietud y la capacidad de sostener la mirada en otros espacios, como la escuela.

Hacia el cierre de la entrevista, la autora resumió uno de los ejes centrales de su trabajo: “Antes de ver, el bebé siente. Antes de pensar, percibe. Y antes de hablar su cuerpo, ya conoce el lenguaje de los contactos”.

El libro “Volver al origen, el reencuentro con la vida intrauterina” será presentado en Buenos Aires y también tendrá presentación en Bahía. Según detalló Giampieri, ya puede conseguirse en librerías y plataformas digitales.

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