Seguinos

Noticias B

Solo uno de cada tres argentinos está conforme con su vida sexual: "El deseo está en crisis"

Un informe de la UBA advirtió altos niveles de insatisfacción y especialistas señalan que la presión por el rendimiento, el consumo de pornografía y la fragilidad de los vínculos impactan en la búsqueda de placer.

Solo uno de cada tres argentinos dice estar conforme con su vida sexual, según un relevamiento de la Universidad de Buenos Aires que volvió a poner en debate el lugar del deseo, el placer y los vínculos afectivos en la vida cotidiana. El dato fue analizado por la psicóloga Jacqueline Orellana Rosenberg, quien sostuvo que el problema no puede leerse únicamente como una dificultad individual, sino como un fenómeno atravesado por cambios culturales.

“El 70% de la población no está disfrutando y ahí tenemos que pensar que es algo cultural, que no es algo individual, que algo está pasando con el deseo, que algo está pasando con el placer”, planteó la especialista, al analizar los resultados del informe. En esa línea, advirtió que la idea de rendimiento también llegó a la intimidad y que muchas personas viven la sexualidad bajo la presión de cumplir con estándares de éxito.

Para Orellana Rosenberg, el disfrute no debería estar asociado a una exigencia externa, sino a una experiencia personal de bienestar. Sin embargo, señaló que la lógica del mercado y la comparación permanente impactan sobre las relaciones afectivas y generan expectativas difíciles de alcanzar. “El sexo también tiene que ser algo exitoso”, resumió la psicóloga al describir ese escenario.

Otro de los factores mencionados por la especialista fue el consumo de pornografía y la expansión del sexting. Según explicó, estos fenómenos pueden influir en la percepción del encuentro sexual, especialmente cuando reemplazan o distorsionan el contacto cara a cara. En el caso del sexting, aclaró que puede formar parte de una relación de pareja, pero advirtió que se vuelve problemático cuando sustituye el encuentro real.

La pandemia también aparece como un punto de quiebre. Orellana Rosenberg sostuvo que el aislamiento dejó marcas en la manera de relacionarse y profundizó vínculos “vacíos” o “frágiles”. Según indicó, desde entonces aumentaron las consultas vinculadas a conflictos de pareja, deseo sexual e insatisfacción.

La especialista también destacó que las nuevas generaciones muestran una mayor apertura para hablar de sexualidad y pedir ayuda profesional. A diferencia de otros momentos, señaló que muchas parejas consultan antes de llegar a una ruptura y buscan herramientas para trabajar dificultades que antes podían quedar ocultas.

En ese marco, remarcó que la comunicación sigue siendo una de las claves para abordar los conflictos en la pareja. “Hay que sentarse a hablar”, concluyó Orellana Rosenberg, al plantear que los vínculos actuales requieren más paciencia, tolerancia y capacidad de poner en palabras aquello que incomoda o genera distancia.

Con información de Infobae

Más Leídas