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La vacuna contra el VPH puede prevenir varios tipos de cáncer

La provincia enfrenta problemas en el suministro de dosis debido a demoras del Gobierno nacional.

La vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) es una de las herramientas más importantes en la prevención del cáncer, ya que permite evitar más de seis tipos de tumores. Entre ellos se encuentran el cáncer de cuello uterino —el más frecuente—, pero también los de vulva, vagina, pene, ano y garganta. A pesar de su eficacia, su carácter gratuito y obligatorio en Argentina, y de que se aplica con una sola dosis a los 11 años, la cobertura sigue siendo baja: apenas la mitad de la población objetivo accede a la inmunización.

El impacto potencial de esta vacuna es significativo en términos sanitarios. El VPH es un virus extremadamente frecuente: se estima que 8 de cada 10 personas sexualmente activas lo contraerán en algún momento de su vida. Si bien en muchos casos no provoca síntomas, algunas variantes pueden persistir durante años y derivar en distintos tipos de cáncer. En Argentina, el cáncer de cuello uterino registra entre 4.500 y 5.000 casos anuales y provoca más de 2.200 muertes cada año, lo que refleja la magnitud del problema y la importancia de la prevención.

En la provincia de Buenos Aires, la situación es aún más preocupante. Según datos oficiales, la vacunación oportuna alcanza solo al 46,9% de las mujeres y al 40,1% de los varones. Esta baja cobertura limita el efecto protector colectivo que podría lograrse con una mayor adhesión. Tal como explicó la especialista Silvia Ferroni, “la vacuna permite hacer prevención primaria del cáncer de cuello de útero y se la indica a los 11 años de edad porque se estima que es una edad previa al inicio sexual, ya que el VPH se transmite principalmente por esa vía”.

A pesar de su efectividad, distintos factores dificultan el acceso. En los últimos meses, la provincia enfrenta problemas en el suministro de dosis debido a demoras del Gobierno nacional en el envío de vacunas, lo que genera incertidumbre y pone en riesgo la continuidad de las campañas. Esta situación impacta directamente en la prevención de enfermedades evitables y expone especialmente a los sectores más vulnerables, que dependen del sistema público de salud.

Otro punto clave es que, si bien el uso de preservativo es importante para prevenir infecciones de transmisión sexual, no resulta suficiente para evitar el VPH. En ese sentido, Ferroni aclaró que “no previenen el VPH pero lo que sí hacen es evitar otras infecciones de transmisión sexual que son las que permiten que el VPH se reproduzca mucho más rápido”. Esto refuerza la idea de que la vacunación es la herramienta central para reducir la incidencia de estos cánceres.

Con el avance científico, incluso se plantea que esta vacuna podría lograr, a largo plazo, la eliminación del cáncer de cuello uterino. Sin embargo, ese objetivo depende directamente de mejorar la cobertura. Sin una estrategia sostenida de vacunación, acompañada por el acceso equitativo a las dosis, el potencial de prevenir miles de casos y muertes al año seguirá siendo una oportunidad desaprovechada en el sistema de salud argentino.

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