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Duro presente de los fletes y las mudanzas: el crítico momento del rubro

Referentes del sector en la ciudad describen el escenario complejo, con fuerte retracción de la demanda, marcada sobreoferta de servicios y un aumento en los costos que complican la rentabilidad económica.

Por Leandro Grecco
Facebook: Leandro Carlos Grecco / Instagram: @leandro.grecco / X: @leandrogrecco

El sector de fletes y mudanzas en Bahía Blanca y la región atraviesa un delicado período de marcada contracción, con un menor movimiento en comparación con años anteriores y un crecimiento sostenido de la competencia informal. En el siguiente Informe Especial de La Brújula 24 se intenta reconocer el problema, sus causas y analizar de qué modo resolverlo.

Así lo reflejan Gustavo Fiore, de Fletes Gustavo, y el titular de Fletes Ruli, quienes detallaron la situación actual del rubro, los costos que deben afrontar y las estrategias que implementan para sostener la actividad en un contexto económico adverso.

“Actualmente, el rubro de fletes y mudanzas atraviesa un momento complicado por la situación que ya todos conocemos. Estamos dentro de esta actividad junto con mi hijo desde 2016 y hoy el trabajo bajó un 70 %, cuesta muchísimo que sea rentable”, aseguró Gustavo Fiore. 

El titular de la pyme familiar remarcó que el descenso en la demanda es significativo y que se siente con mayor intensidad en los últimos meses. “En mi caso, los últimos ocho meses han sido muy duros”, sostuvo.

Uno de los factores que explica esta caída, según su análisis, es el fuerte incremento de la oferta. “Cuando arranqué a trabajar éramos no más de 30 fleteros, hoy casi que se triplicó la cantidad, un número muy alto para una ciudad como Bahía Blanca”, señaló. 

A ello sumó la proliferación de servicios informales: “Hoy hacen fletes con un auto y un carro enganchado atrás, gente que brinda el servicio después del horario de su trabajo habitual. No existen requisitos, he visto mudanzas con moto y un carro”.

Para Fiore, esta situación generó un desbalance que impacta directamente en los ingresos: “Hoy no es una actividad muy rentable, la oferta supera a la demanda”. No obstante, destacó que logra sostenerse gracias a la fidelización de clientes. “En mi caso tengo una cartera fiel de clientes que me permite tener una entrada fija. Conozco gente que se sumó al rubro y no logró prosperar”, afirmó.

En cuanto a la estructura de costos, relativizó el peso del combustible frente a otros gastos. “El tema del incremento en el valor del combustible es un gasto que no preocupa tanto ya que con 10 litros se trabaja uno o dos días”.

Sin embargo, advirtió que “el problema pasa por las roturas y el mantenimiento que requiere el vehículo en materia mecánica”. Las reparaciones, el desgaste y los imprevistos mecánicos representan, según explicó, el mayor riesgo para la rentabilidad.

Respecto de los valores que se manejan actualmente en la ciudad, detalló que “el precio al público oscila entre 25 y 30 mil pesos, dependiendo de la distancia y la carga que se lleva”. En el caso de las mudanzas, indicó que “normalmente se cobra entre 70 y 90 mil pesos por hora”. 

Aclaró que esos montos pueden variar: “Incluso, algunos colegas están por encima de ese valor, según el tipo de trabajo, dependiendo si los artículos quedan o no en la calle, si se trata de un departamento interno o una propiedad con escaleras”. Fiore también se refirió a la estacionalidad. “La temporada baja se da habitualmente en tiempo de vacaciones, pero en los meses restantes no sobra el trabajo”. 

Y agregó una mirada sobre el contexto general: “Uno le pone todas las fichas a este Gobierno porque no queda otra, pero son muchos los que están con poco movimiento: mecánicos, chapistas, albañiles que sienten la sequía de trabajo. Es imperioso que las perspectivas cambien lo más pronto posible”. En ese sentido, fue categórico: “No veo que este empleo crezca en 2026, es más, percibo que se va achicando la brecha”.

El responsable de Fletes Ruli coincidió en que el nivel de actividad no es el mismo que años atrás, aunque aclaró que todavía se registran trabajos de manera constante. “Dentro del rubro de los fletes hay menos movimiento comparado con tiempo atrás pero hay trabajo de igual manera”, expresó. 

Según explicó de manera tajante que “los traslados más comunes son heladeras, subida de sillones y demás mudanzas completas”, lo que refleja que muchos servicios son puntuales y no siempre implican traslados integrales de vivienda.

En relación a los importes inamovibles, fue detallado: “Dentro de los costos fijos puedo detallar el pago del personal y gastos de material, mientras que el combustible es la variable constante, al igual que los repuestos”. Además, indicó que “por otro lado están el service del vehículo y la VTV que son erogaciones necesarias y periódicas”, gastos que deben afrontarse más allá del volumen de trabajo mensual.

Para alcanzar un punto de equilibrio, explicó que la exigencia diaria es alta. “Trabajamos entre 6 y 8 horas diarias y necesitamos al menos de 10 a 15 fletes o 3 a 4 mudanzas para que sea rentable”, sostuvo. Esa meta, según indicó, no siempre es fácil de cumplir en un contexto de mayor competencia y menor poder adquisitivo de los clientes.

También remarcó el impacto del trabajo no registrado en el sector. “El trabajo informal afecta mucho al sector por la competencia en precios”, afirmó. Sin embargo, destacó una herramienta que les permitió sostener visibilidad: “Las redes sociales ayudaron mucho a que se pueda hacer conocida nuestra empresa de trabajo”.

Otro punto que influye directamente en la tarea diaria es el estado de la infraestructura urbana. “El estado de las calles y el tránsito en general influyen negativamente ya que es difícil preservar la integridad de las cargas por lo estropeadas que están incluso aquellas que están pavimentadas”, señaló. 

Los baches y el desgaste del pavimento incrementan el riesgo de daño tanto en mercadería transportada como en los propios vehículos. De cara al futuro, Hernán consideró que la clave pasa por fortalecer la imagen del servicio formal. “La mejor forma de mejorar y potenciar el oficio es con buena publicidad y precios acordes para que la gente pueda pagar sin problemas un servicio como el nuestro”, concluyó.

En un escenario donde la actividad muestra señales de retracción y la competencia crece, los fleteros locales coinciden en que la supervivencia del oficio depende de sostener la calidad del servicio, cubrir los costos y adaptarse a un mercado cada vez más exigente y fragmentado.

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