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Ubicó a sus primas biológicas y se prepara para el reencuentro

A casi cuatro años de contar su historia en La Brújula 24, una docente bahiense encontró a sus familiares a través de pruebas de ADN y en los próximos días tendrá el primer contacto personal.

En abril de 2022, La Brújula 24 contó la historia de Mónica Ceresani, una docente bahiense jubilada que buscaba conocer su origen biológico y que por entonces resumía su situación con una frase contundente: “No sé qué puerta tocar”. Casi cuatro años después, su búsqueda sumó un avance clave.

En diálogo con esta redacción, Mónica confirmó que logró ubicar a tres primas biológicas gracias a estudios de ADN realizados a través de plataformas genealógicas. “Desde esa época seguí buscando y me ofrecieron hacerme el análisis. Hace más o menos un año descubrí que tenía tres primas: dos por parte de mi mamá y una todavía no se sabe bien”, explicó.

Según relató, dos de esas primas son hermanas entre sí y una de ellas, con quien mantiene un vínculo más cercano, llegará a Bahía Blanca el próximo 12 de febrero para concretar el primer encuentro personal. “Con una me trato un montón y ahora viene a Bahía. Nos vamos a conocer ahora”, contó.

Mónica detalló que los resultados de ADN confirmaron el parentesco. “Se hicieron las pruebas y salieron las cercanías según los cromosomas. Yo mucho no entiendo, pero salió que somos primas”, explicó. En cambio, contó que la tercera prima, también radicada en la ciudad, no se involucra activamente en la búsqueda: “Está muy enojada con la historia porque se enteró de grande”.

En ese camino, surgió además una coincidencia que reavivó interrogantes sobre el pasado. “Hay algo raro porque las cuatro fuimos apropiadas. No son adopciones, somos hijas legítimas, como se hacía antes. No tenemos papeles de adopción”, sostuvo.

Ceresani recordó que durante años intentó obtener información de su familia adoptiva, ya fallecida, y de otros parientes, sin resultados. “Siempre ocultaron la verdad. Pregunté a todos y queda solo una tía de unos 80 años que tampoco habla. La familia siempre se rehusó a hablar del tema”, afirmó.

El encuentro familiar está previsto para mediados de febrero, cuando la prima que llega desde Bariloche se reúna con sus parientes en la zona de Villa Bordeu. “Quiere conocer a mi hija y a mi familia. No será mi madre biológica o una hermana, pero es sangre, algo es algo”, afirmó.

A casi cuatro años de aquella primera entrevista, la historia de Mónica suma hoy un nuevo capítulo, marcado por el reencuentro, la expectativa y la persistencia de una búsqueda que sigue abierta.

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