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Terapia alternativa y energía vital: la tendencia que se consolida en 2026

Crecen las consultas sobre el Reiki, una práctica orientada a la armonización del cuerpo, las emociones y la mente. Una conocida especialista de la ciudad aporta sus claves para lograr incorporar rutinas de bienestar.

Por Leandro Grecco
Facebook: Leandro Carlos Grecco / Instagram: @leandro.grecco / X: @leandrogrecco

En un contexto marcado por la velocidad, la sobreinformación y la exigencia permanente de resultados, la armonía energética se vuelve un pilar fundamental para sostener la salud física y mental. El cuerpo y la mente no funcionan como compartimentos estancos: lo que se desordena en uno termina impactando en el otro. 

El estrés crónico, la ansiedad y el agotamiento emocional son señales de una energía vital desequilibrada, producto de una sociedad que empuja a rendir, producir y demostrar éxito de manera constante, muchas veces a costa del bienestar personal.

En ese escenario, aparecen las prácticas primordiales para reconectar con un ritmo más humano y consciente. No se trata solo de una técnica de relajación, sino de una herramienta que propone detenerse, escuchar el cuerpo y restablecer el flujo natural de la energía. 

Al favorecer estados de calma profunda, el Reiki contribuye a reducir tensiones físicas, aquietar la mente y generar un espacio interno de orden y claridad, algo cada vez más escaso en tiempos de estímulos permanentes y demandas externas incesantes.

Frente a una sociedad implacable, donde la voracidad del éxito parece presentarse como la única alternativa posible, varias disciplinas invitan a replantear cada una de las prioridades. Recuperar la armonía energética no es un acto de evasión, sino una forma de resistencia.

Elegir el equilibrio por sobre el desgaste, la salud por sobre la competencia desmedida y el bienestar integral por encima de los mandatos. En definitiva, cuidar la energía vital es también una manera de sostener una vida más plena, coherente y saludable en medio de la vorágine cotidiana.

Corina Páez es una conocida reikista bahiense que brindó sus apreciaciones a la redacción de La Brújula 24: “Con el inicio de enero de 2026, y en un contexto atravesado por el deseo de comenzar un nuevo ciclo con mayor bienestar emocional, entusiasmo y estabilidad, se incrementa el interés por prácticas vinculadas al cuidado integral de la salud, entre ellas el reiki, una técnica energética que propone trabajar sobre la base de la energía vital para influir en los pensamientos, las emociones y el estado físico de las personas”.

“El enfoque del Reiki parte de la idea de que la energía que una persona sostiene es el primer nivel desde el cual se organizan luego los pensamientos y las emociones, y que ese proceso termina reflejándose en el cuerpo. Desde esta mirada, atender la energía es una forma de prevenir o aliviar desequilibrios que más tarde pueden manifestarse como malestares emocionales o físicos”, expresó Páez, con absoluta claridad.

No obstante, sostuvo que “en este marco, el Reiki se plantea como una práctica de armonización que apunta a generar estados de relajación profunda, calma y claridad. Las personas que consultan por este tipo de terapias llegan con inquietudes diversas, que van desde un duelo, una situación de estrés prolongado, dificultades en los vínculos, síntomas físicos recurrentes, hasta cansancio extremo o falta de motivación. La propuesta se centra en brindar un espacio donde esas experiencias puedan ser escuchadas y acompañadas sin juicios, respetando los tiempos y los procesos individuales”.

“El trabajo energético no se presenta como un reemplazo de la medicina tradicional ni de otros abordajes terapéuticos, sino como un complemento que busca acompañar a la persona en su camino de bienestar. En algunos casos, el reikista puede sugerir la incorporación de otras técnicas o prácticas que ayuden a sostener el proceso, siempre desde una perspectiva de cuidado integral y respeto por la situación particular de cada consultante”, agregó, en otro tramo de la charla con este cronista.

Una de las cuestiones fundamentales está vinculada con las cuestiones prácticas de esta actividad que ha ido ganando adeptos: “La sesión de Reiki se desarrolla en un entorno de tranquilidad. La persona se recuesta en una camilla, se cubre con una manta y permanece en reposo mientras el reikista trabaja sobre los chakras, considerados centros por donde circula la energía vital. El procedimiento se realiza sin contacto físico directo: el profesional acerca las palmas de sus manos a distintas zonas del cuerpo, guiado por una música suave y por señales sonoras que indican cuándo cambiar de posición”.

“El tiempo habitual de una sesión ronda los 45 minutos. Durante ese lapso, son muchas las personas que experimentan una profunda sensación de relajación, las cuales en algunos casos puede derivar en un estado de sueño liviano. Desde la perspectiva del Reiki, la energía se dirige de manera inteligente hacia los puntos donde el cuerpo o las emociones lo necesitan, ya sea para aliviar una molestia física o para desbloquear una emoción que permanece contenida”, resumió Paez.

Y fue aún más allá: “En ese sentido, el cuerpo es interpretado como un mensajero del estado energético y emocional de la persona. Tensiones en el pecho, molestias en la garganta, dolores de cabeza o fatiga persistente son entendidos como señales de situaciones que no han podido ser procesadas ni tampoco expresadas. El reiki busca facilitar una mayor conciencia de esas manifestaciones, promoviendo una escucha más atenta del propio cuerpo”.

“La práctica también se vincula con la idea de generar mayor claridad mental y autoconfianza, aspectos que permiten atravesar lo cotidiano con mayor serenidad. En el comienzo de un nuevo año, este tipo de propuestas adquiere especial relevancia para quienes buscan reorganizar prioridades, establecer nuevos hábitos de cuidado y transitar el presente con una actitud más consciente”, acotó.

A modo de síntesis, contó que “en los primeros días de este año, el Reiki aparece así como una de las alternativas que integran el abanico de terapias orientadas al bienestar emocional y energético, en un contexto donde la búsqueda de equilibrio, calma y conexión con uno mismo se vuelve cada vez más frecuente. La posibilidad de dedicar un tiempo a la propia energía se presenta como una forma de fortalecer no sólo el bienestar individual, sino también el de los vínculos y los entornos cotidianos”.

Un poco de historia

El Reiki es una técnica de sanación energética que nació en Japón a comienzos del siglo XX. Fue redescubierta y organizada por Mikao Usui, un monje que buscaba comprender cómo armonizar cuerpo, mente y espíritu de una manera sencilla y natural.

Cuenta la historia que, luego de un profundo proceso de búsqueda interior y meditación, Usui experimentó una apertura de conciencia que le permitió reconectar con la energía vital universal, esa fuerza amorosa que da vida a todo lo que existe. A partir de allí, comprendió que esta energía podía canalizarse a través de las manos para acompañar procesos de equilibrio y bienestar.

El Reiki no fuerza, no invade y no exige creer en nada en particular. Actúa desde el respeto y el amor, llegando siempre a donde más se necesita. Por eso se lo considera una práctica suave pero profunda, accesible a todas las personas. Más allá de una técnica, es un camino de vida: invita a vivir con más presencia, gratitud, calma y amor, tanto hacia uno mismo como hacia los demás.

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