Seguinos

Noticias B

La infancia cambia en Argentina: menos nacimientos, más desigualdad y brechas educativas

Un informe del Indec traza una radiografía completa de la niñez y adolescencia en el país.

El “Dosier estadístico de niñas, niños y adolescentes”, publicado por el Indec esta semana, revela transformaciones estructurales en la infancia argentina que impactan en lo demográfico, lo social, la salud y la educación.

La investigación muestra que Argentina vive una transición demográfica acelerada acompañada por desigualdades persistentes, especialmente en los sectores de menores ingresos, donde se concentra la mayor proporción de niños y adolescentes. Aun así, el país exhibe logros significativos en materia de salud infantil y consolida el rol de la escuela como un actor clave para reducir brechas de aprendizaje.

La primera gran conclusión del informe es el retroceso histórico en la presencia de menores dentro de los hogares. En 1991, el 56,1% de las viviendas tenía al menos un niño o adolescente; en 2001 esta cifra descendió al 52,9%, en 2010 al 49,4% y en 2022 tocó el 44,7%. Este fenómeno va de la mano del derrumbe de la natalidad: entre 2000 y 2023, la tasa cayó a la mitad.

Para 2025 se proyecta que todas las jurisdicciones del país tendrán una tasa global de fecundidad por debajo del nivel de reemplazo (2,1 hijos por mujer), un hecho inédito en la historia demográfica nacional. El cambio también impacta en la estructura familiar: en el total urbano, para 2024 el 42,5% de los hogares con NNyA tenía un solo menor.

El informe dedica un capítulo importante a la distribución desigual de la infancia según nivel de ingresos. Los datos del tercer trimestre de 2024 muestran que el 58,9% de los hogares con menores se ubica en los dos quintiles más bajos de ingreso per cápita familiar: el 36,9% en el quintil 1 y el 22% en el quintil 2, mientras que en el quintil más alto (Q5) esa proporción cae al 17%.

En materia de salud, el documento destaca avances contundentes. La mortalidad infantil descendió de 16,6 por cada mil nacidos vivos en 2000 a 8 en 2023, con una caída especialmente marcada en la mortalidad postneonatal, que pasó de 35,7 por cada mil en 1970 a 2,6 en 2022.

El capítulo educativo aporta una señal de alarma: el contexto socioeconómico condiciona fuertemente el aprendizaje. En lectura, solo el 15,9% de los estudiantes de tercer grado de escuelas estatales alcanza niveles avanzados, frente al 28,8% del sector privado. Al observar el “Índice del contexto social de la educación”, la brecha se amplía: en escuelas de contexto bajo, el 14% de los alumnos llega al nivel avanzado, mientras que en las de contexto alto la cifra trepa al 31,9%.

El acompañamiento familiar juega un papel clave: al 95,1% de quienes alcanzan el nivel de lectura más alto sus familias les preguntan cómo les fue en la escuela, contra el 82% entre los de nivel más bajo. Algo similar ocurre con el apoyo docente: el 89,5% de los estudiantes de mejor desempeño recibe ayuda de sus maestras cuando se equivocan.

Más Leídas