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Cómo está el panadero que fue baleado en su local de Noroeste

Mariano Sánchez lucha por su recuperación en el Hospital Municipal.

Mariano Sánchez, el panadero de 46 años que fue baleado en su local del barrio Noroeste, continúa internado en terapia intensiva en el Hospital Municipal. Si bien su estado sigue siendo delicado, hay un dato alentador: hace dos días que se encuentra estabilizado. En paralelo, la investigación avanza lentamente, mientras el fiscal Jorge Viego espera el análisis de los celulares hallados en el lugar y, sobre todo, la recuperación de la víctima para poder tomarle declaración formal.

Según relató Sánchez a la Policía, el agresor fue Matías Breglia, un conocido que lo secuestró, lo amenazó, le exigió dinero, le disparó y luego se quitó la vida. Esa versión inicial, dada en medio del shock mientras era trasladado al hospital, podría ser ratificada o ampliada una vez que el herido se encuentre en condiciones de declarar ante la Justicia.

En las últimas horas, surgieron detalles inquietantes sobre el contexto previo al ataque. El periodista Germán Sasso y el exfiscal Christian Long revelaron en La Brújula 24 una serie de testimonios de empleados de la panadería, quienes describieron un ambiente laboral cargado de tensión, gritos y maltratos. Las fuentes, temerosas de hablar públicamente, coincidieron en que tanto Breglia como su pareja –trabajadora del lugar– habrían sido víctimas frecuentes de estos episodios.

“Dicen que el clima era insostenible y que el maltrato era permanente. Nada justifica lo que pasó, pero estamos dando contexto”, sostuvo Sasso. Una de las frases más estremecedoras fue que la mujer regresaba llorando a su casa casi todos los días. Los investigadores no descartan que esa situación haya sido un detonante emocional para Breglia, quien habría actuado con premeditación y con una carga simbólica detrás de su ataque.

El relato del hecho refuerza esa hipótesis. Según las fuentes, Breglia humilló a Sánchez antes de dispararle. “No fue un robo, fue un acto de castigo. Lo hizo sufrir antes del tiro final. Algunos lo ven como una especie de justiciero”, afirmó Sasso. Incluso, uno de los testimonios recogidos dejó entrever que Breglia habría ejecutado el ataque como una suerte de "ofrenda" hacia su pareja: una acción desesperada, con alto contenido emocional, para vengar los años de sufrimiento.

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