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Quiebra del BID: Marisa Plano confirmó un nuevo pago para los ahorristas

"Muchos pensaron que podía tratarse de una estafa, pero es legítimo", explicó en el aire de La Brújula 24.

Marisa Plano es una reconocida figura bahiense que, más allá de su trayectoria en el patín artístico y su vínculo con el automovilismo a través de su padre, “Nene” Plano, se convirtió en un símbolo de lucha para los damnificados por la quiebra del Banco Integrado Departamental (BID). Su historia personal y la tragedia que marcó su vida la empujaron a convertirse, sin buscarlo, en la principal vocera de los ahorristas afectados en Bahía Blanca.

Tal como narró en La Brújula 24, tras el accidente que dejó a su padre cuadripléjico, la familia dependía de una indemnización de 300 mil dólares, depositados en el BID. Sin previo aviso, la entidad cerró sus puertas y ese dinero se perdió. Fue el comienzo de una batalla judicial que duró más de dos décadas. Plano representó a los ahorristas en el Comité de Acreedores, viajando mensualmente durante 21 años a Venado Tuerto, donde se tramitaba la causa. Esa exposición pública derivó en su convocatoria a una lista de concejales del peronismo en 2003, marcando una breve pero significativa incursión en la política local.

Esta mañana, Marisa anunció una novedad esperada durante años: “Después de cinco años sin novedades, vamos a recibir un noveno dividendo vinculado a los intereses del capital original. Muchos pensaron que podía tratarse de una estafa, pero es legítimo. Quienes reciban una carta en sus domicilios deben tomarla en serio. Si el titular ya no vive, sus hijos tienen el derecho legal de cobrar. El trámite es sencillo: basta con enviar los datos solicitados y un CBU, ya que no se paga más en efectivo y solo se transfiere al titular o a sus herederos”.

Además, apuntó con dureza contra el responsable de la estafa: “Roberto Cataldi, el dueño del BID, después de robarse el dinero, siguió caminando por Venado Tuerto como si nada. Fue una estafa diseñada con la complicidad de autoridades del Banco Central de ese momento. Aunque estuvo preso un tiempo, después de 30 años todo prescribe. En Bahía Blanca éramos unos 120 ahorristas con un capital verificado de 20 millones de dólares”.

Plano recordó que en 2019 se había saldado el capital en valor nominal, aunque pesificado, y que se creía que ese sería el último dividendo. Sin embargo, este nuevo pago por intereses representa un cierre parcial a una lucha que evidenció los vacíos legales del sistema bancario argentino de los años ‘90. “Fuimos víctimas de la peor estafa financiera que se realizó en la República Argentina. En lugar de rescatar al BID, como a otros bancos, le pusieron un salvavidas de plomo y lo fundieron”, sentenció.

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