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Paladar Negro

Cómo cocinar provoleta a la parrilla y que salga perfecta

En esta nota te contamos el truco para que no se derrita y quede dorada y crujiente.

Si hay algo que no puede faltar en un buen asado argentino, es ese queso doradito que se comparte antes de las carnes: la provoleta. Y aunque hoy es un clásico, no siempre fue parte del ritual parrillero. La provoleta tiene su historia, y acá te la contamos junto al paso a paso para que salga perfecta.

Una fusión italo-argentina

Todo comenzó gracias a Natalio Alba, un inmigrante italiano con alma de innovador. A mediados del siglo XX, este productor de quesos, radicado en el pueblo de Arroyo Algodón, notó lo fuerte que era el vínculo entre los argentinos y la parrilla. Por ese entonces, Alba ya comercializaba quesos como el provolone, el sardo y el cremoso, pero algo le decía que el provolone podía tener un lugar especial entre las brasas.

Fue en 1940 cuando decidió probar algo nuevo. Trajo de Italia una versión más suave y elástica del provolone y la adaptó al calor de la parrilla argentina. Este toque maestro hizo que el queso, en lugar de derretirse y perderse entre los fierros, quedara en su punto justo: dorado por fuera, suave por dentro y con una textura ideal para ser compartido.

¿Y cuál es el truco para que la provoleta no termine escurriéndose entre las rejillas? La clave está en el proceso de hilado del queso. Este tratamiento especial le da al provolone la consistencia perfecta para resistir el calor sin deformarse.


Cómo cocinar la provoleta

Ingredientes

  • 1 provoleta
  • Aceite de oliva (o cualquier aceite que prefieras)
  • Orégano seco (opcional)
  • Ají molido (opcional)
  • Sal a gusto

Preparación

1. Preparar la parrilla

Antes que nada, asegurate de que la parrilla esté bien caliente, con brasas suaves. No hace falta un fuego muy fuerte; lo ideal es que el calor sea constante, pero no excesivo, para que la provoleta se cocine de manera uniforme sin quemarse o derretirse demasiado rápido.

2. Enfriar la provoleta

Sacar la provoleta de la heladera justo antes de ponerla en la parrilla. Esto es importante, ya que si el queso está muy frío, tardará más en derretirse y formará esa costra dorada sin perder su forma.

3. Untar la provoleta con aceite

Con un pincel o una cuchara, untar ambos lados de la provoleta con un poco de aceite de oliva. Esto ayudará a que se dore mejor y no se pegue a la parrilla. Además, le dará un sabor extra que resaltará cuando la cocines.

4. Añadir especias

Si te gusta darle un toque extra de sabor, podés espolvorear un poco de orégano y ají molido sobre la provoleta. Estas especias aportarán un aroma delicioso y complementarán el sabor del queso fundido.

5. A la parrilla

Colocar la provoleta sobre la parrilla, usando una plancha o una rejilla para que no se caiga entre los hierros. Si no tenés estos utensilios, podés usar un pequeño molde de metal o una cazuela apta para el fuego. Hay que dejar que se cocine durante unos 3-5 minutos de cada lado, o hasta que veas que los bordes comienzan a dorarse.

6. Girar con cuidado

Cuando un lado esté dorado y crujiente, usar una espátula para dar vuelta la provoleta con cuidado. Hacerlo lentamente para evitar que el queso se rompa o se derrita en exceso. Cocinar el otro lado hasta que también esté dorado.

7. Servir y disfrutar

Una vez que ambos lados estén dorados y la provoleta tenga una consistencia suave en el centro pero firme por fuera, sacala de la parrilla. Agregale un poquito de sal gruesa si lo deseás, y servila inmediatamente.

Con información de TN Recetas

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