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PROHIBIDO OLVIDAR

Buque que participó de la recuperación de Malvinas no será un museo: el lamento de un ex tripulante

Por Augusto Meyer / Redacción de La Brújula 24

La noticia que dio cuenta de la imposibilidad de convertir al destructor ARA Santísima Trinidad en un buque/museo cayó como una bomba.

Es un trago amargo para quienes, siendo parte de su tripulación, participaron de la recuperación de las islas en la denominada Operación Rosario.

El estado de la embarcación por el fondeo de años en Puerto Belgrano, impiden su reciclado para acondicionarlo.

Judicialización de la causa

La Cámara Federal de Bahía Blanca ratificó los términos de la cautelar dictada en primera instancia que impidió cualquier medida relacionada con el destino final del destructor “Santísima Trinidad”.

El tribunal ordenó al Estado atenerse a lo que se resuelva en un juicio en que se aborde su afectación al patrimonio cultural de la Nación o su venta como chatarra tal como pretende el Poder Ejecutivo Nacional.

La acción de amparo fue promovida por Jorge Oliver luego que el 17 de diciembre de 2020, por decreto, el presidente Alberto Fernández dispusiera la “venta como chatarra” del buque que lideró el desembarco de las tropas que recuperaron Malvinas el 2 de abril.

En 2013 bajo la titularidad de Arturo Puricelli al frente del Ministerio de Defensa, el “Santísima Trinidad” se hundió en Puerto Belgrano.

Pese a su reflotamiento, la Armada dictaminó que el navío era irrecuperable y que, llevarlo a remolque para ser hundido con honores en alta mar, era riesgoso. Podía naufragar en el canal de acceso al puerto bahiense, bloqueando el tráfico mercante.

Puricelli atribuyó el hundimiento a un acto terrorista, pero los expertos aseguran que se trató de una simple entrada de agua en sala de máquinas.

En su presentación, Oliver instó al Ministerio de Defensa a preservar el buque hasta que se resuelva el fondo de la cuestión.

El demandante, en diálogo con LA BRÚJULA 24 hace algunos días, confirmó que el deterioro de la embarcación impide su recuperación.

El “Santísima Trinidad” fue un destructor misilístico de clase 42 gemelo del navío ingles Sheffield, hundido en la guerra de Malvinas por los cazas argentinos.

Tristeza por el estado del buque

Dardo Adobatto fue tripulante del “Santísima Trinidad”. De actuales 64 años tiene domicilio en Carlos Spegazzini, partido de Ezeiza, a 40 kilómetros de la Ciudad Autónoma.

Ingresó en la Marina como aspirante naval, en 1974, y cuando se alistó para ir a combatir tenía 8 años en la fuerza.

Dardo Adobatto llevaba ocho años en la Marina cuando le tocó participar de la Operación Rosario en el desembarco en Malvinas. Foto gentileza Dardo Adobatto

Adobatto habló con LA BRÚJULA 24 sobre la imposibilidad de rescatar al buque para destinarlo al formato museo.

Lo dijo como parte de aquella tripulación del “Santísima Trinidad” que, poco antes de la guerra estuvo en Inglaterra, en la puesta a punto de la embarcación argentina.

Sin imaginarse lo que sucedería, Adobatto contó que compartió adiestramiento con quienes fueron enemigos en el conflicto bélico.

Él era cabo primero maquinista y estaba en el sector de turbinas de la embarcación.

“La atención y la adrenalina fueron muy altas”, dijo el marino respecto del momento más dramático del desembarco en Malvinas.

“Nuestra misión era cuidar el fuego aéreo hasta que se montara un radar”, explicó.

El traslado de los anfibios para el desembarco en la Operación Rosario, una de las funciones más destacadas que tuvo el “Santísima Trinidad” en el año 1982.

Adobatto expresó su pesar por el estado del buque que, por algunos meses, fue su segunda casa.

“Me embarga la tristeza y la bronca. La Armada tenía que resguardar al destructor. No se te puede hundir un buque en el puerto. No me meto en cuestiones políticas, pero estuve 12 años en la Marina y es increíble que se hunda como se hundió”, manifestó.

“Siento orgullo de haber pertenecido a ese buque insignia”, agregó.

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